15 diciembre, 2015
Tristemente, y no debe ser motivo de orgullo, Tlaxcala se ubica en uno de los primeros lugares, a nivel nacional… ¡en materia de opacidad!
En la política–ficción que vivimos los tlaxcaltecas, avergüenza que “los municipios de la entidad transitan en el camino de la opacidad”, según un estudio del IMCO.
No es casual que el Distrito Federal, Tlaxcala y Chiapas cuenten con los municipios más opacos para proporcionar información pública.
Y peor aún, en consonancia con el Instituto Mexicano para la Competitividad, la Caiptlax también da a conocer que los municipios gobernados por PRI y PAN, los más renuentes a establecer políticas de transparencia.
Este fenómeno, de no corregirse en el corto plazo, será detonante para que ninguno de los partidos mencionados pueda tener posibilidades de triunfo en las elecciones del próximo año.
Ya en ocasiones anteriores, desde este espacio se ha insistido en la necesidad de que los partidos, todos, seleccionen a las personas más preparadas para los cargos en juego.
De otra manera, y por lo que se ve, desde el Congreso de Tlaxcala nada se hará para legislar en materia de transparencia, pues más del 60% de los legisladores buscará una alcaldía.
Esta será una oportunidad inmejorable para que cualquier partido posicione a sus candidatos en una dinámica de ganar, ganar.
Así se posibilitaría, con un esquema bien planteado, que gane cualquier partido, pero que también gane la ciudadanía.
Es tiempo para que los políticos entiendan que mientras más compromiso, que no promesas, asuman con el tema de la transparencia, tendrán más posibilidades de triunfo.
Por lo tanto, los candidatos que aspiren al triunfo deberán poner el ejemplo y cumplir con sus declaraciones fiscales, de conflicto de intereses y bancarios ante la ciudadanía.
En caso contrario, los electores ya podrán tener un norte para elegir a los mejores candidatos a cada cargo de elección popular.