Opinión: Decadencia/ Index Feu/ Escribe Edgar R. Conde

03 enero, 2016

Los partidos políticos están en decadencia. Apenas 16% de la población mexicana tienen confianza estas instituciones. Tlaxcala no es la excepción.

Hoy por hoy, se requieren mega alianzas, como la realizada por el PRI, PVEM, Panal y PSD para contender a la gubernatura local. A un solo partido no le alcanza para ganar por sí mismo.

De 2013 a 2015, según una encuesta de Grupo Reforma, la confianza ciudadana hacia los partidos políticos cayó 10 puntos porcentuales.

La escasa confianza y credibilidad que tienen estos organismos entre la población obligarían, por sensatez y sentido común, a que los partidos replanteen sus expectativas.

Los principales ejes rectores en los que todos los partidos deben basar sus decisiones a la hora de escoger candidatos, deben ser tres: conocimiento, experiencia y capacidad.

Sin embargo, como se ha visto en todo el territorio nacional, la selección de candidatos obedece más a caprichos personales y cupulares que a decisiones pensadas con inteligencia.

No se llamen sorprendidos, los integrantes de las dirigencias estatales de los partidos políticos, si en un momento determinado, ganan las candidaturas independientes…

¡O los candidatos que sean ninguneados por los partidos (llamados grandes) y se refugien en otros institutos políticos (de la llamada “chiquillada”)!

No se digan defraudados aquellos partidos que hayan impuesto candidatos débiles, populistas, ricos o ignorantes, si pierden apabullantemente en las urnas.

Ojalá quienes toman las decisiones, reflexionen sobre hechos concretos: En cinco de nueve estados donde reciente hubo elecciones, los electores optaron por la alternancia.

En diferentes niveles de gobierno y Poderes han incrementado sustancialmente el número de candidatos que, desde la independencia, hoy tienen figura de autoridad.

Recurrimos a una frase icónica de un ex presidente de México: “¡No se hagan bolas!”

Si realmente quieren atender a las necesidades y reclamos ciudadanos, los partidos políticos hoy están obligados a buscar a los mejores candidatos.

Más allá de compromisos políticos, de pago de facturas, o de caprichos personales o cupulares deben proponer a los mejores hombres y mujeres de su militancia.

O en caso contrario, aceptar, sin rechistar, los resultados que obtengan en las urnas.

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