Opinión: Índex Feu/ Reforma/ Edgar R. Conde Carmona

28 junio, 2015

Hay muchas preguntas que demandan respuestas concretas respecto a la reforma electoral que se cocina en el Congreso de Tlaxcala.

¿Por qué una reforma electoral?, si a nivel nacional hemos sido testigos de una Reforma Estructural que ha sido cuestionada y, hasta el momento, aparentemente, aún no se pueden observar sus beneficios.

¿Qué consecuencias, positivas y negativas, tendrá para Tlaxcala?, y no nada más habrá que referirnos al ámbito político, sino al económico, al social o al cultural.

¿Cómo afectará la operación del Congreso la reducción del número de diputados?, si en muchos casos, los diputados plurinominales no fueron electos por los ciudadanos y por lo tanto no representan los intereses ciudadanos, sino partidistas.

¿De qué manera coadyuva dicha reforma a la democracia en Tlaxcala?, si sigue habiendo partidos que no quieren dicha reforma, porque eso les reduciría espacios políticos en uno de los poderes del Estado.

¿Por qué dicha reforma depende de las facciones parlamentarias?, si lo que ansía la sociedad tlaxcalteca es que las decisiones ya no se tomen en función de los intereses facciosos, sino a partir de los intereses generales.

¿Por qué ya urge sacar esta reforma? Si se tuvo el tiempo suficiente para su análisis y discusión y ahora “tenemos los tiempos encima”, como diría Florentino Domínguez Ordóñez.

Total. La reforma, que en su origen es bondadosa, en la praxis sigue generando encuentros y desencuentros y los únicos que salimos perdiendo somos los ciudadanos.

Si realmente los partidos de la llamada “chiquillada” realmente están comprometidos con la democracia, están llamados a aprobar dicha reforma, aun en contra de sus intereses. Su actitud republicana y demócrata les generaría mayor simpatía social, que su total rechazo.

Y si realmente los partidos llamados “grandes” realmente están comprometidos con la democracia, están obligados a aprobar dicha reforma, a pesar de sus intereses particulares. Su aceptación los ubicaría en una grandeza relacionada con su calidad y no con el tamaño de su aparato burocrático.

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