08 enero, 2014
Simplemente, este martes quedó demostrado -como dijo un periodista- que el Congreso del Estado, se ha convertido en un estanque de pirañas, lo que ha derivado en una falta de claridad en los trabajos legislativos y en una crisis de credibilidad.
Y es que aquel denominado G-18 tuvo su primer fracaso y cuyos integrantes evidenciaron que la canija tentación les ganó, por lo que su dichoso pacto quedó reducido a intrigas, traiciones, acusaciones mutuas y lo peor del caso en un acto circense de tres pistas.
Lo más agrio del asunto, es que los 32 diputados locales actuaron como pirañas o verdaderos cavernícolas porque lo cegó la ambición para saciar sus institutos dentro de un poder por demás golpeteado y cuyo ganón fue el gobernador del estado, Mariano González Zarur.
Pero qué tuvo que hacer el mandatario para romper lo que el PAN y el diputado del PAC, Serafín Ortiz Ortiz tramaban en contra de la actual administración y del PRI, recurrir nuevamente a Mario Armando Mendoza, aquel “súper asesor” michoacano que se paseó -este martes- en el Congreso.
Dicho personaje tuvo que negociar con determinados diputados del PRD, PS y Movimiento Ciudadano para fracturar al G-18, que se vanaglorio en ser un frente opositor sólido y cuyo interés era supuestamente el desarrollo del estado de Tlaxcala, ¿Alguien les creyó?…
Por ello, lo que debió pactarse y dirimirse en la Junta de Coordinación y Concertación Política, se llevó a la tribuna donde los diputados Serafín Ortiz Ortiz, Humberto Macías Romero, Evangelina Paredes Zamora, Ángelo Gutiérrez y Silvano Garay Ulloa, evidenciaron a cinco diputados “contreras”.
En términos generales, lo que ocurrió ayer fue un claro madruguete al PAN y una novatada a su líder Humberto Macías Romero. Un personaje de la política tlaxcalteca dijo recientemente a un periodista que los panistas traían senda parranda y que cuando les cayera la cruda seguramente la pasarían muy mal.
Y efectivamente, los perredista Eréndira Jiménez Montiel, Salvador Méndez Acametitla fueron quienes vendieron su amor al igual que dos diputados más de la “chiquillada” como Patricia Zenteno Hernández y Valdemar Cortés.
Por ello, debe quedar escrito en la historia de Tlaxcala que este siete de enero, a los panistas se les acabó la borrachera y por varios días les durará la cruda política al igual que a Serafín. Ortiz Ortiz.