06 enero, 2014
Por JAVIER CONDE
Un par de ladrones jamás imaginó que robar unos aretes de la Virgen del Carmen en la comunidad de Aztama, provocaría el cólera entre los habitantes que estuvieron a punto de lincharlos, en un día en que la violencia floreció.
Y todo comenzó cuando una mujer y su cómplice sustraían alhajas de dicha efigie. El repique de las campanas puso sobre alerta a una población devota. Los azotes, las caras de furia, las miradas de lince circularon de un lado a otro.
Las versiones en Aztama eran muchas en aquel día de abril, una de ellas, de las más certeras indican que ambos sujetos se introdujeron al templo donde esta la santa patrona de los pobladores, bajo el argumento de que harían la limpieza.
Lo cierto, es que lo anterior provocó que la fuerza pública se trasladara a dicho poblado para evitar que ambas personas perdieran la vida. Un convoy circuló por la vía corta Santa Ana Puebla hasta llegar al municipio de Teolocholco.
En dicho municipio, el desasosiego prevalecía, toda vez que una turba desbordó su furia contra los presuntos ladrones. A las 12:00 horas, ambos habían vivido su propio calvario.
Con toletes, escudos, granadas de gas pimienta, los granaderos restablecieron -por un instante- el orden y aseguraron a ambas personas en la presidencia de comunidad para evitar que los siguieran golpeando.
Sin embargo, ya una parvada de encolerizados lugareños había paseado por el pueblo a dicha mujer de 1.50 centímetros de estatura y de escasos 30 años. En el lugar, la presencia de policías estatales y ministeriales fue nutrida.
Las palabras altisonantes, el agua sobre el rostro de la mujer a quien le quitaron su calzado generó temor entre las fuerzas policiacas porque simplemente el grado de violencia subía de tono en ese julio de 2012.
Y es que el hervidero de gargantas no olvidaba que ambas personas presuntamente quisieron robar los aretes a la virgen, así como vestimenta, una vez que lograron romper el vidrio del nicho donde se encuentra la imagen venerada.
En medio de la tensión, los policías lograron rescatar a ambas personas al subirlas a una batea de una patrulla; empero, la ola de violencia no paró ahí porque un efectivo no alcanzó a montarse en el vehículo y fue retenido.
Lo anterior, provocó que los propios pobladores acusaran a dicho elemento de la policía ministerial de ser cómplices de los presuntos ladrones y comenzaron a propinarle golpes.
Ante dicha situación, se generó la segunda parte de una historia de violencia cuando policías estatales y ministeriales, ingresaron a punta de golpes para rescatar a su compañero.
La refriega duró varios minutos con un saldo de varias patrullas averiadas, pobladores y elementos de seguridad golpeados.
El tatuaje del fanatismo imperó en ese día de primavera cuando Carolina Rodríguez Flores, de 26 años de edad y originaria del municipio de Contla de Juan Cuamatzi vivió su propio calvario. Un remembranza que jamás olvidará.
Lo cierto, es que en Tlaxcala el robo de arte sacro ha sido cuantioso, principalmente, en templos del municipio de Huamantla, donde en e año de 2004, hurtaron más de 12 piezas que datan en su mayoría de los siglos XVII y XVIII.
Ante esta situación, la Diócesis reconoce que la población misma ha optado por emprender la vigilancia en sus centro de veneración, aunque señala que en horarios específicos las puertas lamentablemente quedan cerradas al público.
Lamenta que la misma población se haga justicia por su propia mano al evitar que templos sean saqueados por delincuentes. La Procuraduría General de la República (PGR) admite que los robos a iglesias han bajado en Tlaxcala.
Es más, en el año de 2011, se robaron de la capilla de San Nicolás de Tolentino, ubicada a una cuadra de la Academia de Policía, el Sagrario. Incluso, la Conferencia del Episcopado Mexicano, manifestó su total rechazo al robo.
Pidió enérgicamente a los ladrones regresar las formas consagradas que contienen el cuerpo de Jesús Sacramentado. En un comunicado de prensa, el máximo órgano de dirección de la iglesia católica y representación del Vaticano en México, fijó su posición frente a los hechos ocurridos el día 26 de julio.
Se unió a la voz del obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón, en la cual señala que se ha cometido un grave pecado de sacrilegio, ya que fueron robadas las hostias consagradas que estaba dentro del Sagrario, por lo que constituye un grave atentado en contra de la iglesia católica.
Fuentes de la Diócesis de Tlaxcala que fueron consultadas por medio señalan que el robo fue debidamente planeado por los malhechores, toda vez que dichos sujetos ingresaron por la parte alta del templo, específicamente, por una cúpula del templo, por lo que nadie presenció el suceso”.
Además, explicaron que el cáliz robado no es de material de oro, sin embargo, es un metal que se puede vender en lugares donde compran este tipo de aleación, pero lo cierto, es que los ladrones “no tienen perdón de Dios”.
“Aquí lo más importante es que la Santa Sede nos pedirá cuentas, porque no es lo mismo a que se roben una pieza de arte sacro a las formas consagradas que contienen el cuerpo de Jesús Sacramentado y qué le vamos a responder al Papa Benedicto XVI”, subrayaron.
Un estudio de la Diócesis…
De acuerdo con un estudio elaborado por la propia Diócesis de Tlaxcala hay dos puntos para la venta de robo de arte sacro, en lo que se conoce como “mercado negro”; el primero de ellos, se ubica en el barrio de Los Sapos en la ciudad de Puebla.
Mientras que el segundo se encuentra en la capital del país, en las inmediaciones de Santo Domingo, donde los ladrones comercializan en diversos precios las piezas de arte sacro, principalmente, aquellas que datan del siglo XVI y XVII.
La iglesia católica señala que los principales hurtos que han recibido fueron los relacionados a las iglesia de San Miguel y San Antonio en el municipio de Huamantla, en el año de 2005 y 2006, donde se hurtaron más de 30 piezas.
Bajan los índices…
En este sentido, la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR), señala que las denuncias presentadas por este delito han bajado en la entidad tlaxcalteca, en los últimos cuatro años, producto de la preocupación de la sociedad.
Incluso, añade que en el año anterior se iniciaron tres averiguaciones previas por este delito y en lo que va de 2013, no hay denuncia alguna, lo que representa una ventaja en el combate de este delito.
Sin embargo, la dependencia no precisa sobre cuántas piezas han rescatado producto de dichas investigaciones. Datos recabados por este medio de comunicación señalan que el 26 de julio de 2010, la PGR recuperó valiosas piezas.
Según, la procuraduría recuperó en la delegación Iztapalapa, Distrito Federal, el óleo sobre tela “Muerte de Jesús”, robado el 21 de enero de 2009, del Templo Santa María Tlacatelpa, en el municipio de Contla de Juan Cuamatzi, Tlaxcala.
En este sentido, y mediante el apoyo de elementos de la Policía Federal y de la Agencia Federal de Investigación, así como de personal del INAH, el Ministerio Público federal cumplimentó la orden de cateo 350/2010.
Lo anterior, en un domicilio ubicado en avenida Periférico sin número, Sección J, módulo M, casa 101, en la colonia Cabeza de Juárez VI. En el lugar, el agente del Ministerio Público recuperó dos piezas de arte sacro.
Ambas piezas son consideradas como patrimonio de la humanidad por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La otra pieza, se trata de un óleo sobre tela de la Virgen de Guadalupe del siglo XVIII, robado el tres de febrero de 2009, de la iglesia San Gabriel Ometoxtla, en el municipio de Juan C. Bonilla, Puebla.
En ese mismo domicilio se encontraron otras piezas, algunas de ellas arqueológicas, cuya autenticidad será dictaminada por los peritajes correspondientes.
Asimismo, fue puesto a disposición del agente del Ministerio Público, un hombre identificado como presunto integrante de una red de robo y tráfico de bienes culturales, principalmente de arte sacro.
La orden de cateo fue derivada de la averiguación previa 64/UEIDAPLE/LE/I/2009, que está relacionada con otras diez averiguaciones integradas por robo de obras semejantes, perpetrados entre 2001 y 2009 en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo
Instalan video cámaras…
En este sentido, el responsable de las relaciones interinstitucionales en Tlaxcala, Ranulfo Rojas Bretón comenta que en el estado, hay pro lo menos 20 iglesias que cuentan con sistemas de video vigilancia.
Lo anterior, para evitar y combatir el robo de arte sacro en la entidad. Dicha medida ha generado buenos resultados, toda vez que en años anteriores fueron imparables los agravios al patrimonio religioso.
Agrega que los creyentes están ahora más alerta ante el robo de arte sacro, ya que ahora existe la coordinación con las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), para abatir este tipo de delincuencia…….
Por lo que menciona en la mayoría de las parroquias se han instalado 20 cámaras de video vigilancia para identificar a un eventual responsable de robar imágenes o joyas, pero en general sí se ha inhibido esa práctica.
Por otro lado, se le cuestiona sobre cuantas denuncias se han realizado en el estado, prefiere no precisar cuántas, sin embargo, adelantó que buscará una reunión con la nueva delegada, Dolores García Eslava, para conocer el avance o el estado que guardan esas investigaciones.
No obstante, cita que hasta el momento sólo se han recuperado las piezas de un templo en Contla de Juan Cuamatzi, las cuales fueron detectadas en el mercado negro y fueron devueltas a su sede original.
De paso, sostiene que Tlaxcala es el único estado en el país, que tiene un catálogo de todas sus imágenes y oleos, ya que para “nosotros es importante proteger más de 300 templos que hay en la entidad”.
En este sentido, una ferviente religiosa del municipio de Huamantla, Domitila Cervantes Aguirre dice que cuando se roban alguna imagen religiosa no vuelve a ser lo mismo porque el gran cariño que “sentimos por la misma cambia”.
Por ello, ruega a las autoridades que pongan más empeño por cuidar todos los templos del estado, pues tienen una gran riqueza, pues vuelvo a “decirlo ya no es lo mismo cuando se llevan a una imagen con la que crecimos y hasta envejecimos”.
Un artero robo…
Respecto al robo de bienes históricos que se suscitó el 22 de junio de 2004, en el Templo de San Antonio de Padua, del barrio de San Antonio de Huamantla el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), presentó denuncia penal.
De lo anterior, quedó asentada la averiguación previa PGR/TLAX-5/208/2004, ante la delegación estatal de la Procuraduría General de la República.
Incluso, el INAH revela que se dio aviso a la Interpol y a la Dirección General de Aduanas para evitar que lo robado salga del país y destacó que las piezas hurtadas se encuentran perfectamente inventariadas y catalogas como son:
Doce pinturas al óleo: Santa (siglo XVIII); Virgen (siglo XVII); Virgen de Guadalupe (siglo XVII); Sagrada Familia (siglo XVII); San Miguel Arcángel (siglo XVII); Nacimiento de Jesús (siglo XVII); María, José y el niño Jesús (siglo XVII).
Además, de La adoración de los Reyes al niño Jesús (siglo XVII); San Rafael Arcángel (siglo XVII); San José cargando a Jesús (siglo XVII); El niño Jesús (siglo XVII); y San José (siglo XVIII); ocho pinturas de ex votos al óleo, todos de San Antonio (siglo XVIII).
Incluso, una imagen de bulto representando a San Antonio (siglo XVIII) y el óleo Milagro de San Antonio con la ostia (siglo XVII), el cual fue desmontado de su marco y a una cruz de madera (siglo XIX), Le quitaron los clavos pero no se llevaron las piezas.
En este sentido, el INAH señala que permanece atento al desarrollo de la investigación y reitera su compromiso de trabajar en conjunto con las instancias involucradas en el combate del robo del patrimonio cultural.
Asimismo, el legislador panista, Vicente Morales Pérez, hace un llamado a prevenir el robo de arte sacro en los distintos templos católicos de la entidad tlaxcalteca, ante los últimos acontecimientos ocurridos en la entidad.
Por ello, pide a las instituciones de seguridad pública del estado, ayuntamientos y ciudadanos a efectuar acciones para cuidar el patrimonio de los tlaxcaltecas ante los embates de la delincuencia.
Pero lo cierto, es que hasta el momento ninguna de las valiosas piezas ha aparecido, pero lo real es que en varias poblaciones de la entidad, han preferido hacerse justicia por su propia mano antes de que vuelvan a hurtar un templo.