04 marzo, 2016
La política–ficción que se practica en Tlaxcala, hace que nuestros congresistas padezcan amnesia y desconozcan sus decisiones.
En una actitud hipócrita, nuestros legisladores nos han dado cátedra de cómo faltar al honor y a la palabra.
Tristemente, gracias a la actitud de los diputados locales, nuestro Congreso ha perdido su carácter de honorable.
Está la actitud de Javier Vázquez Sánchez, quien de plano dijo: “hasta que no hable con el diputado Ángelo Gutiérrez, no puedo dar una versión”.
No será ignorando o callando su responsabilidad, como los integrantes del Poder Legislativo tlaxcalteca abonen a la honorabilidad del cargo que ostentan.
¿Qué hará este legislador, priísta, si, como lo sugirió un reportero, se comprueba con evidencias contundentes que haya basificado a dos recomendados? ¿Cómo recuperará su honorabilidad Javier Vázquez si queda demostrado que es un mentiroso?
¿Y qué dirá Ángelo Gutiérrez, panista él, sobre su honorabilidad cuando asegura que asume el Comité de Administración con absoluto desconocimiento de esa responsabilidad?
¿Será la misma ignorancia o desconocimiento, como la que mostró a un reportero cuando se le mencionó en que la lista de nuevos basificados aparece un recomendado suyo?
Es una verdadera lástima que el Congreso de Tlaxcala caiga en el deshonor y la mentira por la falta de valor que muestran los congresistas para asumir sus responsabilidades.
Deberían aprender de Juana Bustos, quien a pesar de todo, aceptó sus actos. Ya veremos lo que harán cuando los electores les pidan cuentas claras y correctas.