14 enero, 2016
La pugna Dávila–Basave, está a punto de descarrilar el tren electoral en Tlaxcala. Y con ello, la posibilidad real de arrebatar al PRI la gubernatura de Tlaxcala.
Y es que los enfrentamientos verbales entre la senadora tlaxcalteca y el dirigente nacional del PRD, lo único que hacen en reventar una candidatura común PAN–PRD.
Por un lado, la legisladora apizaquense, Adriana Dávila, se queja porque el presidente del CEN perredista la “ningunea”.
En el lado contrario, Agustín Basave revira: “No la ninguneo, yo he expresado mi respeto; yo sé que ella está en su legítimo derecho de aspirar a ser candidata de su partido”.
Sin embargo, el tiempo para los dos partidos que sueñan con arrebatar al Partido Revolucionario Institucional la gubernatura, se agota.
En esta lucha de trenes, sin embargo, ni uno ni otro protagonista ha tenido la iniciativa de buscar un tercero en discordia, que tenga la fuerza suficiente para unificar a dos corrientes.
La candidatura común, sería, en todo caso, una alternativa para enfrentar a la “mega alianza” del PRI con el PVEM, PS y Panal.
De otra manera, tanto el PAN como el PRD podrían estar diciendo adiós a sus pretensiones de hacerse, nuevamente, del poder político en la entidad.
Es una lástima que sólo se trate de un juego de poder, y no de una estrategia democrática para cambiar las condiciones políticas en la entidad.