Opinión: Buena fe/ Índex Feu/ Escribe Edgar Conde

10 septiembre, 2015

La fauna política de Tlaxcala a veces encaja en un realismo mágico que ni siquiera Gabriel García Márquez pudo imaginar.

Dice el alcalde de Atltzayanca: “por un ex tesorero borracho y un ex director de obras desobediente, estoy así”, sin aprobar la cuenta pública correspondiente al 2014.

Tanta irresponsabilidad solo puede ser posible en el realismo mágico de la literatura latinoamericana.

Frente al dictamen reprobatorio de la cuenta pública de ese municipio, el alcalde Vital Rodríguez responsabiliza, de sus propios errores, a ex colaboradores suyos que ya no están.

De su ex tesorero dice: “desgraciadamente no supe de sus excesos en el municipio de Huamantla en el trienio anterior, si no, jamás lo hubiera contratado”.

Mientras que al referirse a su ex director de obras, señala que siempre fue un desobediente y jamás quiso entender que debía actuar con responsabilidad.

Entonces, ¿quién, en sus cabales, acepta que sus colaboradores desatiendan órdenes o cometan irregularidades sin que reciban una sanción?

¿Qué alcalde se justifica con que los policías, que recibieron las observaciones del OFS, no hayan entregado en el despacho del presidente la documentación oficial?

La realidad, que no realismo mágico, es que el dictamen reprobatorio sólo es consecuencia del desorden con que funciona el Ayuntamiento de Atltzayanca.

Y como dice Guadalupe Guevara, usuaria de Facebook®: “¿exceso de ingenuidad? Bueno es una esperanza que hay alcaldes que actúan de buena fe”.

Sólo que en la administración, nada queda sujeto a la fe.

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