25 septiembre, 2011
Por EDGAR R. CONDE CARMONA
(edgarconde@indicemedia.com.mx)
Todo indica que hay diputados que se empeñan no sólo en denostar su cargo, sino de plano en convertirse en clown de un espectáculo muy sui géneris.
Y es que el diputado panista, Justo Lozano Tovar subió a tribuna para acusar, sin pruebas, que su homólogo priísta, Carlos Augusto Pérez Hernández, haya recibido de 60 a 100 mil pesos del gobierno de Mariano González Zarur, para salir en su defensa.
En respuesta, el aludido respondió: “yo no he recibido eso que usted conoce perfectamente y que en el pasado efectivamente se dio y que hoy se trata de erradicar ese tipo de problemas”.
Pregunta para el priísta, ¿a qué pasado se refería; al inmediato, o al distante? Es que todavía siguen vigentes los dichos de dos ex presidentes de México: “No hay general que no resista cañonazos de cincuenta mil pesos” (Á. Obregón) o “yo no pago para que me peguen” (Jolopo).
La cereza del pastel fue cuando Augusto Pérez dijo: “yo no he tenido la fortuna de ser cuñado de un gobernador para llegar al sistema de poder o poder ser diputado, yo lo he hecho con mucho esfuerzo y sacrificio” le espetó Carlos Augusto Pérez Hernández a Justo Lozano.
El panista a manera de disculpa reviró y exigió no hacer uso de la tribuna para hacer comentarios de la forma personal, “porque podría hablar también de su familia; sin embargo eso es lo que no debemos hacer”.
Claro, como el propio Lozano Tovar puso el ejemplo cuando criticó, momentos antes al secretario Educación: “ya se le acabaron las ideas porque ya tiene 72 años de edad”.
El colofón de esta tragicomedia lo dio el perredista Juan Javier Potrero Tizamitl: “Ya es costumbre la confrontación de dos fracciones que ya les tocó ser gobierno […]; esto no construye en la vida política […] lo que sí necesitamos es ser objetivos”.
Da lástima lo que dibujó Carlos Augusto Pérez Hernández: “por un lado nos comprometemos a unificar nuestros esfuerzos con los de los demás para sacar adelante a la sociedad, y una vez que vemos que tal postura no nos redundará un beneficio político, desandamos el camino, rompemos los acuerdos y de inmediato volvemos a buscar a quién usar como supuesto causante de la inactividad”.
Estamos entonces como al principio. La trata de personas es un tema que tiene que esperar en la inactividad; porque para algunos diputados con alma de bufón fue más importante el tema de los “chayotazos” que frenar este crimen contra la humanidad.
Bueno, por lo menos agradezcamos a los integrantes del Honorable Congreso del Estado, su loable y esforzada labor para regalarnos una sonrisa con una comedia, con visos de sainete, tan bien montada.