Exige obispo un alto a la corrupción; México pide justicia

25 diciembre, 2014

Frente a los hechos de violencia y de excesos de políticos el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón afirmó que el pueblo mexicano exige verdad, justicia, alto a la corrupción y acabar con la impunidad como verdaderos caminos para encontrar la paz y que coadyuven a fin de construir un nuevo México.

En este sentido, señaló que en el ocaso de este 2014 “nos detenemos ante el nacimiento del Niño Dios en el pesebre tomando conciencia de que somos seres humanos y que deseamos vivir en paz hoy y siempre, sin olvidar la realidad nacional que nos envuelve con sus luces y sombras”.

Añadió que ante el misterio de Dios encarnado y ante la víspera de un Año Nuevo, “nos preguntamos quién soy yo y de dónde vengo, pero sobre todo a dónde voy y nos reconocemos como seres humanos que tienen una gran dignidad que debe ser respetada por todos nosotros”.

En su mensaje con motivo de la Navidad, el cual fue difundido en las redes sociales el máximo jerarca de la iglesia católica en Tlaxcala, indicó que frente a un escenario de paz y amor como es el nacimiento de Jesús “nos cuestiona el momento crítico que vive nuestro país”.

Con base en lo anterior, expresó que el pueblo mexicano exige verdad, justicia, un alto a la corrupción y acabar con la impunidad como caminos a la verdadera paz y de un auténtico progreso.

“Jesús nació hace dos milenios en Belén de Juda y sigue renaciendo en quien le abre la morada de su corazón y por ello, cuánta necesidad tiene el hombre moderno de Cristo Jesús; él viene a nosotros como luz para iluminar las tinieblas de nuestro egoísmo”, acotó.

Por ello, en el umbral de un Nuevo Año 2015, “formulemos nuestros propósitos personales que nos impulsen a una nueva superación constante e integral; privilegiemos nuestra relación familiar de modo que luchemos por mantenernos unidos en el amor y ayudemos a superar la fractura social y las tremendas desigualdades que vive México”.

Dijo que la sociedad debe participar en los asuntos que nos atañen a todos los ciudadanos hasta instaurar el bien común y la responsabilidad social por encima del provecho personal o de unos cuántos; “tomemos decisiones sabias y valientes que nos lleven a cambiarle el rostro y las entrañas a nuestra patria”.

“Aunque sea doloroso y sin maquillar la realidad reconozcamos en primer lugar que nos encontramos en una grave crisis nacional como no la habíamos vivido hace mucho tiempo en México; en segundo lugar identifiquemos las causas profundas de esa problemática sobre todo la corrupción y la impunidad que trinan entre nosotros”.

En tercer lugar, “tomemos las decisiones pertinentes hacia soluciones de fondo como hablar con la verdad, aplicar toda la justicia a todos los responsables de los crímenes y desapariciones en Iguala, Guerrero, que es un verdadero holocausto que como los judíos no lo olvidaremos y poner en el centro de la vida nacional loa derechos humanos combatiendo con ellos la criminalidad”.

Por ello, el obispo pidió que no se le dé “carpetazo” a los problemas ni apostarle al olvido porque resultará contraproducente ante una sociedad que ha despertado del conformismo en que se encontraba; sólo así la ciudadanía otorgará credibilidad y confianza a su gobierno para fortalecer el Estado de Derecho, en la transparencia y rendición de cuentas.

Del mismo modo, subrayó que las mismas leyes no deben tolerar la corrupción, de tal modo que el México legal se convierta en el México real, de otra manera “seguiremos aparentado una modernidad sustentada en pies de arcilla, en instituciones endebles y algunas confabuladas con el crimen organizado”.

“Urge pues que estos planteamientos se traduzcan en acciones profundas y eficaces, porque sólo así será posible impulsar sólidamente las reformas estructurales propuestas; el futuro de México está en nuestras manos, asumamos cada uno nuestra responsabilidad y que la paz y el amor del Niño Jesús y este Año Nuevo nos colmen de alegría y aviven nuestra esperanza frente a todo desaliento”.

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