02 mayo, 2014
Escribe Javier Conde Gutiérrez
Ayer, simplemente algunas diputadas locales evidenciaron que estar en el Congreso del Estado, es un asunto de “capricho” y suelen sentirse las todo poderosas cuando en realidad su trabajo legislativo ha sido -en determinados casos- hasta mediocre, para ser exacto gris.
Y es que el acto vergonzoso que protagonizaron Juana Cruz Bustos y Evangelina Paredes Zamora, puso al descubierto una serie de anomalías que serán utilizadas como arma política para destrozar al enemigo públicamente.
Por ejemplo, la actitud de Juana Cruz Bustos, legisladora del PRI puso al descubierto lo que dice es un claro nepotismo propiciado por la presidenta del Comité de Administración, Eréndira Jiménez Montiel, pero jamás mostró pruebas.
Y no se acordará la propia Cruz Bustos, cuando ella fue titular del entonces Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Tlaxcala (Copladet) y su esposo secretario interino de Seguridad Pública del Estado, Rubén Santacruz Caltempa. ¿Acaso eso no es nepotismo?…
Ayer la misma diputada Evangelina Paredes Zamora -quien también incurrió en nepotismo cuando trabajo en la Contraloría del Estado en el sexenio de Héctor Ortiz Ortiz- aseguró que Cruz Bustos al igual que otras tres diputadas buscan cumplir un “capricho”.
Y es que ella al igual que las diputadas nebulosas o sea grises, María Antonieta Maura Stankiewicz Ramírez y Angélica Zárate Flores, desean cambiar de cubículo al igual que el legislador priísta, Javier Vázquez Sánchez.
Son los propios trabajadores del Poder Legislativo quienes comentan que dichos diputados han presionado al Comité de Administración para que se les asignen nuevas oficinas con ciertas especificaciones porque donde están hay mucho ruido y los pobrecitos no se pueden concentrar en sus actividades.
Por esta razón, dicho órgano administrativo ha mandado a acondicionar cuatro nuevos espacios en la parte superior del Congreso del Estado, para que las diputadas y sus “chalanes” que se sienten las divas (las damas), y los amos y señores (los varones) del Poder Legislativo estén cómodos. Ojalá, que los nuevos cubículos se conviertan en una fuente de inspiración para que se pongan a trabajar y devenguen lo que el pueblo les paga.
Lo cierto, es que todas los cubículos necesitan un mantenimiento porque la mayoría están convertidos en oficinas de la extravagancia. Y me pregunto ¿dónde está su productividad legislativa?…
Lamentablemente, el primer periodo ordinario de sesiones ha sido improductivo, pero eso sí los señores legisladores se sienten los todo poderosos y sólo han utilizado la máxima tribuna del estado para exhibir la pobreza democrática de Tlaxcala. ¿ Y dónde queda el pueblo? ¿dónde?…