¿ Cuál debate?…

30 abril, 2014

Desde la REDACCIÓN 

El debate de ayer entre los aspirantes a la dirigencia nacional del PAN, estuvo lejos de ser eso, un debate. Simplemente fue un encuentro de descalificaciones y que sirvió a la militancia panista para utilizar las redes sociales e intentar posicionar a su “gallo”.

La invitación para observar un debate entre dos políticos fue mucha, pero las simples palabras de ambos dejaron entrever que la “guerra de descalificaciones”, es la mejor arma para demostrar quién puede ganar un encuentro de ideas.

Esto evidencia la pobreza en la que están los políticos en México, que aprovechan los errores y los excesos del pasado para recordarlos como si fueran un memorándum que será utilizado para el arte de la guerra sucia.

Los panistas tlaxcaltecas como en el resto del país, dirán que fue un debate profundo y de peso, pero simplemente se evidenció la pobreza política y 12 años en los cuales Acción Nacional, gobernó lejos de sus principios y doctrinas, esas que le dieron vida.

Algunos periodistas como Joaquín López Doriga, vanagloriaron el formato del debate de ayer, pero sería importante preguntarle al comunicador ¿Cuál formato? ¿Cuál debate? ¿Ambos, que le propusieron a la militancia?…

Lo cierto, es que es el preámbulo de una contienda interna donde precisamente ayer Gustavo Madero, lo dijo muy explícito que en 12 años de gobierno le aprendieron muchas cosas al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Y en efecto, el próximo 18 de mayo será una evidencia más de lo que los panistas se asustan pero que le darán sabor a la elección interna y que se basa en un intenso acarreo, golpes bajos, denostaciones y hasta traiciones.

En términos generales, Ernesto Cordero le refutó el asunto de los “moches” -¿qué habrá sentido en ese momento la diputada federal Aurora Aguilar?-, mientras que Gustavo Madero le hizo recordar a su adversario que es un panista improvisado y que en el pasado Felipe Calderón también impuso candidatos como Adriana Dávila Fernández, quien aspiró a la gubernatura, tuvo la mesa puesta y la dejó ir.

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