02 abril, 2014
Ver para creer…
¿Y ahora quién podrá defendernos?… Cuando el exrector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATX), Serafín Ortiz Ortiz, vitorea que “los de allá adentro se están lamiendo las heridas”, cuando señala que la máxima casa de estudios no es de nadie, que los alumnos no son acarreados, que el presupuesto de la misma no se toca, que desafía a un gobernante, sin duda, resulta preocupante lo vertido.
Dicha postura obliga a pensar que estamos frente a un personaje, a una familia y a un grupo que desean perpetuarse dentro de esta institución, pero sobre todo en el poder a costa de la voluntad de quien sea. La postura de un “moderno pro… feta” no es válida, en pleno siglo XXI y mucho menos en una institución educativa.
Y es que ayer finalmente, la mayoría priísta quedó mal parada frente al legislador mayor, que es el gobernador Mariano González Zarur al no aprobar la iniciativa que buscaba modificar un polémico artículo 77 de la Ley de Educación para el Estado de Tlaxcala.
Incluso, las palabras del diputado local, Serafín Ortiz quien se niega a dejar la rectoría de la máxima casa de estudios, obligaron a los priístas a difundir un comunicado de prensa –por cierto- con una pésima redacción en el cual señaló que la “afectación a la autonomía de la AUTX, es un argumento inventado”. ¿Acaso la iniciativa del Ejecutivo fue presentada en el pleno tal y como la envió? ¿Por qué la escondieron en una caja fuerte? ¿Por qué el secretario parlamentario, Héctor Martínez García, les falló?…
Lo ocurrido ayer en el Congreso del Estado, permite entender que estamos frente a 32 legisladores que no entienden bien su tarea legislativa, que el desaseo de sus funciones es más que evidente, pero sobre todo han puesto en riesgo en varias ocasiones la paz que requiere Tlaxcala.
Vaya que tolerar que algunos sujetos agredieran al lábaro patrio, que la seguridad interna del Congreso y sus camaritas de video, no sirvieran de nada; y que un legislador, en un plan de retador, al puro estilo de Bronx rete a las instituciones, sin duda, que los ciudadanos estamos en franca vulnerabilidad y desventaja. ¿Y ahora quién podrá defendernos?…
Y queda claro que Marco Antonio Mena Rodríguez, el coordinador de la bancada del PRI, le quedó mal al legislador mayor, así como ocurrió en la pasada legislatura con Silvestre Velázquez Guevara. El costo político fue alto frente a un puñado de universitarios que vitorearon su triunfo como si fuera un partido de futbol o un acto netamente electorero.
Lo mejor sería que el rector Víctor Job Paredes Cuaquentzi, se preocupara por sacar de ese hoyo a la UATX, ya que en el último ranking publicado por el diario El Universal, ni siquiera aparece dentro de las 50 mejores universidades, lo que es un reflejo de la mediocridad en los métodos de enseñanza. ¿O acaso miente dicha publicación?…
La pregunta obligada… ¿Héctor Martínez García a qué le apuesta políticamente hablando? ¿Con quién desea quedar bien¿ ¿Con Dios o con el diablo?…