Exhibe AHET este mes “Tlaxcala primeros aires de libertad en 1810”

14 septiembre, 2013

Como parte de la exposición el “Documento del Mes”, durante septiembre el Archivo Histórico del Estado de Tlaxcala (AHET) exhibe los escritos “Tlaxcala primeros aires de libertad en 1810”.

Estos textos presentan al público importantes sucesos que han influido en la historia del Estado, y que forman parte del acervo histórico que posee la administración estatal.

En septiembre de 1810 Tlaxcala era una provincia supeditada a los españoles, condición que utilizaron las autoridades para tratar de impedir, a toda costa, que la población natural acudiera al llamado libertario del cura Miguel Hidalgo y Costilla.

Con estas ideas consiguieron, en un primer momento, que los tlaxcaltecas representados por el cabildo indígena (fieles a la corona) manifestaran su apoyo al Gobierno Español de la Ciudad de México.

Si bien las autoridades intentaron impedir la difusión de las ideas libertarias, estas se propalaban, incluso, en las puertas de sus propias casas, en donde aparecían de la noche a la mañana papeles con palabras sediciosas como: mueran los gachupines.

Bajo este panorama, el movimiento insurgente tomó mayor fuerza, pues la población comprendió que su participación en la lucha armada es importante para alcanzar la anhelada libertad y la recuperación de los bienes que antaño poseyeron, principalmente.

Campesinos, peones y naturales se unieron a las fuerzas insurgentes, ellos -los más oprimidos y explotados- confrontaron a los españoles en condiciones totalmente desiguales y sin las armas de ataque adecuadas, lo que convirtió a Tlaxcala en un escenario de reñidas batallas entre insurgentes y realistas.

En este periodo de insurrección, algunos grupos de rebeldes se aprovecharon de las circunstancias para cometer robos y saqueos en las iglesias, haciendas y comercios de la gente más rica. Por igual interceptaron el correo, capturaron hombres de las haciendas o de aquellos que se encontraban en el camino, para obligarlos a participar en la lucha armada.

Algunos personajes tlaxcaltecas que destacaron en ese movimiento fueron: Miguel Serrano, Vicente Gómez, Juan Cortés y Antonio Arroyo, quienes libraron enfrentamientos en Huamantla, Tlaxco, y en el sur de la provincia. Su lugar de concentración fue la comunidad de Belén Atzitzimititlán, en Apetatitlán, y Apizaco.

Todavía en 1821, cuando estaba al frente del Gobierno de Tlaxcala el realista Agustín González del Campillo, se suscitó un hecho relevante: el 16 de abril de ese año, el general Nicolás Bravo, importante caudillo independentista, entró con sus fuerzas armadas a la ciudad.

Pese a la oposición del coronel González del Campillo, pero gracias al apoyo de los tlaxcaltecas, el general Nicolás Bravo tomó la ciudad en forma pacífica y sin mayor resistencia del enemigo.

Al día siguiente, después de llamar al pueblo tlaxcalteca a mantener la unión de las fuerzas insurgentes, concluyó su discurso con estas palabras: ¡Viva la religión, Viva la independencia, Viva la unión indiscutible de todos los habitantes del reino de México!

Ese documento se encuentra resguardado en el Archivo Histórico del Estado y es de suma importancia para la historia de la Independencia de Tlaxcala.

Los interesados en conocer más sobre estos hechos pueden acudir a la Sala de Consulta del Ahet, ubicada en Boulevard Luis Donaldo Colosio, número uno, en San Pablo Apetatitlán, de 09:00 a 18:00 horas.

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