LA GUERRA DEL NARCO EN MÉXICO: EL CASO BRASIL

14 noviembre, 2012

Escribe ALEXIA BARRIOS G.

Esta columna no es sobre política petrolera, es sobre crisis de seguridad.

Brasil y México son observados por su tamaño territorial, dimensión de economías y pluriculturalidad como los hermanos mayores de América Latina. Brasil, sin embargo, lleva años de ser una economía pujante y en ascenso constante, con un papel protagónico en la escena internacional, con un gobierno de izquierda encabezado, primero, por un dirigente extraído de las bases puras del sindicalismo, Luiz Inacio Lula da Silva, y ahora, por una presidenta Dilma Rousseff, quien lleva sangre progresista en sus venas.

Pero no por ello, los brasileños no padecen los problemas que aquejan a todo el hemisferio en materia de seguridad otros fenómenos que se han presentado y registrado constantemente en todo el hemisferio.

El investigador Fabián Calle, en un análisis escrito hace tres años, estableció que “el desafío que asecha detrás de la estabilidad política y el crecimiento económico brasileño“, presenta algunos indicadores sobre inseguridad, crimen organizado y consumo de drogas que son realmente alarmantes.

Las estadísticas de la UNESCO ubican a Brasil entre los 4 primeros países del mundo con el mayor número de muertos por armas de fuego (entre 120 y 136 por día), entre los tres con más secuestros junto a Colombia y México y como el segundo consumidor de cocaína del mundo, apenas rebasado por los Estados Unidos.

Cerca de medio millón de personas han sido ejecutadas en los últimos 10 años.

Sigo citando el artículo de Fabián Calle: los Comandos o grupos del crimen organizado que operan en grandes ciudades como Río de Janeiro o Sao Pablo, cuentan con miles de miembros y en sus arsenales figuran arsenales propios de la guerrilla iraquí: fusiles de asalto AK, M-16, R15, FAL, subametralladoras, granadas de mano, equipos de comunicaciones modernos e incluso minas antipersonales y lanzacohetes livianos tipo LAW.

Existen más 100 muertos al día por uso de armas de fuego. Brasil ocupa el record en producción de vehículos blindados para empresarios.  También destaca entre los primeros cuatro puestos internacionales en materia de homicidios y secuestros.

En mayo 2006 en el Estado de San Pablo, en una de las expresiones más violentas de la delincuencia, 60 agentes gubernamentales fueron muertos, 300 medios de transporte y 60 entidades financieras destruidas, etc.; las tácticas de los protagonistas son calificadas como propias de guerrillas urbanas y grupos terroristas.

Por estas razones, dice Fabián Calle, ciertos sectores del gobierno han dejado trascender la necesidad de al menos iniciar un debate legal y político sobre la necesidad de tipificar legalmente estas acciones bajo el manto de terrorismo y con ello potenciar las penas y la jerarquía que el gobierno central y los Estados federales le deben dar al mismo.

Valga la cita del caso brasileño para también entender las dimensiones que ha cobrado el crimen organizado en otras partes del continente. Si Colombia ha sido por largo tiempo el modelo a comparar para los mexicanos, vale también la pena comenzar a analizar lo que sucede en Brasil, donde las dimensiones de sus ciudades y la capacidad de organización de las bandas tienden a asemejarse con las nuestras.

Curiosamente, nos informa el autor, en las últimas elecciones, el tema de la inseguridad no estuvo presente en la agenda de los aspirantes presidenciales, sino que el candidato que dio la pelea a Lula fue gobernador durante los últimos 8 años en San Pablo, el estado donde más violencia cotidiana se ha registrado en este país.

Sin embargo, se impuso el partido de Lula, el PT. En México, el PAN, el partido de la derecha que ahora abandona el poder, basó en 2009 y 2012 su estrategia de campaña electoral anteponiendo la lucha contra el narcotráfico como eje central. Se equivocó la derecha.

Y es que, al igual que en México, la inseguridad no es un tema que tenga paternidad, pues todos, de algún modo, hemos realizado u omitido acciones para que este fenómeno llegara a las dimensiones que tenemos hoy en día.

alexiabarriossendero@gmail.com

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