12 noviembre, 2012
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
(edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.com/su_excelencia)
Dice la conseja popular: “el pueblo nunca se equivoca”. Y tal afirmación está más que vigente.
Nos la demuestran pobladores de Santa Cruz Aquiahuac, del municipio de Santa Isabel Tetlatlahuca, quienes a mediados de la semana pasada retuvieron a un operador del servicio público de transporte que presuntamente provocó un accidente.
Será el Ministerio Público quien se encargue de aportar las pruebas sobre la presunta responsabilidad o no del empleado de la empresa Flecha Azul en un percance vial que costó la vida de un menor y las lesiones de varias personas.
Pero donde se refleja la sabiduría popular es cuando los inconformes exigen “la aplicación de la ley”. Es decir, cansados están que los prestadores de este servicio, vital para la mayoría de la población, se burlen de las disposiciones oficiales.
Es imperdonable, y no por los quejosos, que los pobladores de una comunidad retuvieran a un conductor, porque la autoridad encargada no hace cumplir la ley. Es imperdonable que los moradores de una comunidad quieran hacerse justicia por su propia mano, porque las instancias encargadas de ello no cumplen con su función.
Permanece en el ánimo ciudadano la idea que ni las autoridades municipales ni las estatales han sido capaces de meter en cintura a un sector que poco o ningún respeto tiene por las leyes establecidas.
Y mientras tanto, en todos los rincones de la entidad crece no sólo el desanimo, sino una creciente insistencia para que frente a la inoperancia de las instancias (in) competentes la ciudadanía se haga justicia por propia mano.