31 octubre, 2012
* Consumaron un acto grotesco en agravio de la ciudadanía.
No cabe duda que la fracción parlamentaria del PRI ha consumado un grave error al aprobar -sin miramientos- las cuentas públicas de tres instituciones cuyo resultada había salido adverso según lo evidenció el Órgano de Fiscalización Superior.
Ayer, quedó claro que los legisladores se mueven más por intereses personales y de grupo que por una correcta validación de las cuentas del ejercicio fiscal del año anterior. Por esta razón, el costo político lo tendrán que pagar tarde o temprano.
No sirvió de nada que la Comisión de Finanzas y Fiscalización del Congreso Local, haya reprobado por mayoría de votos los dictámenes y que en el pleno se hayan esfumado observaciones por más de varios millones de pesos.
Y es que había suficientes elementos para haber reprobado las cuentas públicas del Cobat, Itife y del OPD “Salud de Tlaxcala”, sin embargo, la canija tentación pudo más que la razón.
En este sentido, es criticable la actitud que asumió el presidente de la Comisión de Finanzas, Alejandro Aguilar López, quien vociferó en un principio que los entes públicos tenían severas irregularidades en sus cuentas y terminó por aprobarlos.
Y qué decir de la aprobación de las cuentas públicas de Huamantla, Chiautempan, San Pablo del Monte, Tetla, entre otros, los diputados avalaron un acto por demás ofensivo. Una pregunta para los diputados ¿Tienen madre?
Así es que los señores diputados consumaron un acto por demás grotesco y que demuestran que la canija tentación puede más que el correcto uso de los recursos públicos.