03 septiembre, 2012
Escribe SAMANTHA CONDE CARMONA
Septiembre es el mes más importante para los mexicanos, o por o menos para los que se dicen mexicanos. Es el mes en el que se conmemoran gran parte de los sucesos que marcaron al país, pues fueron la base de nuestra independencia.
Durante este mes todo el territorio mexicano se viste de fiesta y celebra cada vez que tiene oportunidad con el pretexto de haber logrado nuestra independencia.
Tlaxcala es considerado por muchos como el Estado traidor pues ayudó a las tropas españolas a vencer al gran imperio azteca, pero no por ello deja de celebrar la esta tan aclamada Independencia.
Surge entonces la pregunta ¿Realmente somos personas libres e independientes? ¿Tenemos suficientes razones para creer que vivimos en un país democrático?
Al parecer nos quejamos de ser un pueblo oprimido, a pesar de ser quienes buscamos tal opresión; de nada sirvió el esfuerzo de nuestros héroes patrios, pues varios años después nos convertimos en una sociedad dominada por la tecnología, la publicidad y los estereotipos que nos vende nuestro país vecino: Los Estados Unidos de Norteamérica.
Pudimos revelarnos contra la tiranía de los españoles hace quinientos años, pero ahora nos reusamos a hacerlo de nuestro (posiblemente) peor enemigo. Quizá son muchas las cosas las que nos desilusionan de nosotros mismos como sociedad, pero son aún más las cosas que nos hacen sentir orgullosos de ser mexicanos.
Existen mil y un razones por las que somos un país único, razones por las que hay que celebrar todos los días y no nada más en septiembre. Somos un pueblo capaz, nos falta perseverancia, pero eso no nos quita las ganas de seguir luchando cada día por un mejor mañana.