22 agosto, 2012
Escribe EDGAR R.C ONDE CARMONA
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La declaración del diputado local Gregorio Cervantes Díaz, es contundente: “los únicos que piden dinero es el auditor a través del jurídico y del responsable de la cuenta pública [sic]”.
El legislador local, de extracción pevemista, lanza una ofensiva que deberá probar con argumentos sólidos a menos que dentro de sus intenciones esté quedar como mentiroso.
Si bien es cierto que repetidamente se ha puesto en tela de juicio el actuar del auditor del Órgano de Fiscalización Superior, la acusación de Cervantes Díaz resulta harto temeraria porque señala a tres personas del OFS de corrupción.
En más de una ocasión se ha pedido desde esta tribuna que los integrantes del Poder Legislativo revisen el actuar del OFS; incluso se ha pedido una reestructuración del organismo.
No obstante al señalar al auditor del OFS, al director de Asuntos Jurídicos y al Director de Auditoría Municipal de ese organismo, el legislador está obligado a probar con evidencias su dicho.
Si, como dice el representante popular, Tanto Crispín Corona Gutiérrez, como José Antonio Hidalgo Cote y Marco Antonio Ocampo Cid, solicitaron dinero a cambio de aprobar algunas cuentas públicas correspondientes al ejercicio fiscal 2011, el diputado está obligado a presentar pruebas.
Y esta obligación no obedece a un cuestionamiento de la credibilidad del legislador local, sino, particularmente, porque de tener evidencias de los actos de corrupción que acusa, se presenta una oportunidad inmejorable para reparar las pifias que ha tenido el OFS durante la actual legislatura.
Apenas el lunes pasado, La rueda del infortunio señalaba: “Tan imposible es alcanzar la transparencia en Tlaxcala, que a petición del propio auditor de Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado, algunos legisladores proponen que las sesiones de la Comisión de Finanzas ‘se lleven a cabo de manera privada para evitar la presencia de los medios de comunicación’”.
Por eso es inaplazable que Gregorio Cervantes Díaz presente las pruebas de sus dichos. Sólo así podrá deslindarse de un “pleito personal” en contra del auditor del OFS, con quien en los últimos meses ha tenido diversas escaramuzas.
La oportunidad de oro está en manos de Gregorio Cervantes Díaz. Pero si no presenta pruebas, nadie podrá quitarle la etiqueta de mentiroso.