EL FIN DEL PAN

31 julio, 2012

Escribe ALEXIA BARRIOS G.

Dos proyectos de partido se enfrentan nuevamente en Acción Nacional: el de los herederos del doctrinarismo (fortalecidos desde el poder presidencial con Felipe Calderón) y los “ultras” (o lo que es lo mismo, identificados con la línea del siempre negado Yunque). A diferencia del PRI y del PRD, el PAN está en un proceso sano, obligado y necesario si quieren sostenerse como una opción para los mexicanos. No es una lucha intestina más como ocurre en los otros partidos, es algo más de fondo, con historia, con disputa ideológica y el análisis del “deber ser”.

Unos piden que el partido se refunde regresando a sus orígenes, rescatando la doctrina de los fundadores (gomezmorinismo) y de los  mejores dirigentes democristianos y socialcristianistas. Los segundos, por lo que se observa en su discurso, buscan recuperar el poder y se preparan para la siguiente elección. Como aquí lo anticipamos, Calderón no tiene candidato para presidir al PAN, por lo que él mismo aparece como probable. Del otro lado está el temido pero efectivo Yunque, con Juan Manuel Oliva, el único panista que se alzó con victorias en Guanajuato.

En la historia moderna del PAN, esta polarización es la segunda que ocurre. En el 2006, el arribo de Manuel Espino Barrientos a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, con el apoyo de los “neopanistas” de los otrora “Bravos del Norte” y del yunquismo, desencadenó un intenso, pasional y hasta maniqueo debate sobre el origen, rumbo y futuro de este instituto político.

Los panistas  confrontan por una situación similar durante las dirigencias de José Ángel Conchello (a mediados de los años 70),  con Luis H. Álvarez (en el sexenio de Salinas)  e incluso con Luis Felipe Bravo Mena (en el ascenso del foxismo),  quienes tuvieron que negociar con las corrientes doctrinarias del partido para impedir que el partido desapareciera o quedara reducido a una simple corriente de opinión ultraconservadora y totalmente neoliberal.

La elección de Espino se logró por la intervención de Vicente Fox, Marta Sahagún, Ramón Muñoz y Santiago Creel, al más viejo estilo del priismo, con el fin de que Felipe Calderón tuviera una cuña durante toda su campaña y al arranque de su administración, como de hecho ocurrió.

Espino le dio poder a los grupos ultraconservadores, antes aliados coyunturales del panismo y los insertó en su estructura y dirección, desdibujando la plataforma ideológica partidista. Pero lo más complicado fue el estilo excluyente de Espino Barrientos, quien dejó fuera del primer círculo de dirección panista a las corrientes tradicionales y abrió espacio a los militantes conversos –principalmente ex priístas, como Juan José Rodríguez Prats— e identificados con la derecha extrema mexicana.

En ese entonces fue que renunció de Tatiana Clouthier; el emblemático Luis H. Álvarez y Francisco Barrio, lanzaron sendas críticas al CEN del PAN. Una vez en el poder, Felipe Calderón se encargó de recuperar al partido para su corriente, para su familia, para la familia de su esposa Margarita, y con el tiempo se encargó de la expulsión de Manuel Espino no sólo de una posición en la cúpula sino del partido. Ahora, en este momento, está lista la expulsión de Vicente Fox Quesada.

Lo más curioso es que en este preciso momento, los ex priístas que se subieron al carro de la transición y la alternancia con el PAN, están haciendo fila para regresar a su partido, “como las buenas hijas”. Otros más, como el calderonismo, quieren ser una “oposición responsable” algo que a muy pocos les gusta porque sería regresar al partido comparsa del viejo PRI. Es decir, el panismo estaría en un proceso automático de depuración, pero aun hay dudas de que pudieran tener capacidad de recuperación

“Meones de agua bendita”, ¿y dónde quedó la bacinica?

La frase de Germán Martínez Cázares dictada hace seis años resumió el nivel de crispación que hay entre panistas y la dirección que quieren darle al partido. Se trata de luchas intestinas que no han dejado de fluir desde que el partido se fundó como un “crítico del poder” y contrapeso del jacobinita régimen de la revolución que, con el paso del tiempo, han tenido que sacudirse y, hasta hace poco, lidiar con sus aliados radicales como los sinarquistas,  los teólogos de la liberación,  la derecha universitaria  y una parte del empresariado mexicano.

Pero la identidad del partido se transformó. La lucha por el poder y los reacomodos que se han registrado en las últimas tres décadas al interior de este partido han ido desdibujando a las corrientes, la ideología y sus objetivos originales. Esto ha venido a reforzarse desde que el PAN llegó a la Presidencia de la República, de que los “Amigos de Fox” se fueron afiliando, de que ex priístas se sumaron a sus filas y que las organizaciones filopanistas se han insertado en sus cuerpos de dirección.

De este modo es que se han dado giros sorpresivos en el mapa interno albiazul; en el 2006 estas eran las combinaciones: una alianza de doctrinarios con foxistas y neopanistas (Felipe Calderón, Martínez Cázares, Carlos Medina Plascencia, Francisco Barrio, Luis Héctor Álvarez) y otra de ultraconservadores con foxistas y tradicionales (Grupo Guanajuato con Santiago Creel y Diego Fernández de Cevallos). Los que ganaron al 2012 fueron los doctrinarios, pero con la caída de Josefina Vázquez Mota y el tercer lugar nacional del PAN, los derrotados ahora están fortalecidos de nuevo en este instituto político y van por todo.

Pragmatismo bendito en la vida del PAN

El pragmatismo más que la ideología es lo que ha llevado al PAN a avanzar. En este punto todos han tenido que ver y aceptar y nadie se puede decir sorprendido. Ni siquiera los foristas, que terminaron en las filas del PRD y de Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), pueden autoinmolarse como leales a una ideología.

Con la candidatura de Vicente Fox no importaron los principios ni los instrumentos: bajo una lógica neta de ganar-ganar, hizo avanzar electoralmente al partido, sin que alguien desde dentro le pusieran un alto hasta que los doctrinarios se dieron cuenta de que habían perdido al partido, el rumbo y la razón de ser.

En el 2000 y 2006, este pragmatismo se benefició por el voto anti-PRI, pero ya en el poder, los panistas garantizaron la continuidad a los grupos del status quo, y a algunos como a Elba Esther Gordillo, hasta lo incrementaron.

De qué derecha partidista hablamos

La memoria de los radicalismos está más fresca entre los grupos de izquierda que entre los de derecha. Mucha literatura y estudios hay sobre los movimientos extremistas de fines de los años 50 hasta el periodo del llamado “foco guerrillero” de los 70, además del neozapatismo de 1994. Este extremo del espectro político mexicano está vivo y actuante, a diferencia de los movimientos de derecha, cuya vivencia directa es remota y, en este sentido aparece como menos virulenta, pero no por ello menos actuante.

La derecha mexicana está en el poder. Ha ido conquistando el poder desde el poder mismo, lo mismo en el PRI que en el PAN y, de algún modo también en el PRD. La derecha es práctica no compleja como la izquierda. La derecha tiene mil rostros; uno, y quizá el más poderoso, enarbolando la defensa de los intereses de los grandes capitales mundiales; otro, envuelto en la bandera nacional, pugnando por la vigencia un sistema político y económico de privilegios, clases y razas; uno más, los extremistas, apostando tardíamente a la construcción del reino de Dios, a decirse representantes de las buenas conciencias y a mantener una firme intolerancia contra quienes piensan distintos a ellos.

En términos generales, esta es la derecha mexicana cuyos lazos fascistas habrían quedado en el pasado y que serían difíciles de revivir (aunque muchos lo ven reviviendo entre algunos seguidores del fanatismo político).

De acuerdo con el historiador Eric Hobsbawn, la explicación más plausible de la génesis de los movimientos de ultraderecha y de ultraizquierda en el mundo, es la extrema crueldad que se desata en los periodos de guerra, cuando la persecución entre los bandos se incrementa y las purgas entre las mismas sectas no tienen ningún miramiento.   ¿Qué sugiere esta hipótesis en el caso de México?

Tal vez que si los extremistas de la derecha del PAN se imponen y conflagran su estrategia de imponer su forma de pensamiento, entonces a México entero debe agarrársele confesado. En el caso del Yunque, por su  actitud y comportamiento tienen infinidad de elementos y perfiles para considerar que son extremistas, pero también se debe ser claro que los moderados del PAN y la misma sociedad impedirían la imposición de su mundo ideal, como se ha hecho de manera categórica contra grupos como la Asociación Nacional de Padres de Familia, Pro-Vida o el DHIAC.

Sin embargo, esto difícilmente podría ocurrir. La lucha interna en el PAN obligaría a la negociación para que Felipe Calderón ya no meta las manos; para que el Yunque y los pocos tradicionales que aún quedan refunden el partido. No descartemos que los panistas creen una figura externa, que podría una comisión especial con observadores ciudadanos para sobrevivir y fortalecerse, como han hecho otros partidos democristianos del que el PAN forma parte.

Los grupos podrían estar bien definidos y se exigiría la renuncia de Gustavo Madero y la no intromisión de Felipe Calderón para que puedan instalarse los trabajos refundacionales.

En este contexto, el PAN y el PRD lejos de protagonizar un enfrentamiento estarían pensando seriamente en conformar una nueva Alianza Opositora, como ocurrió y con éxito en el 1997, que desde la Cámara de Diputados pudieron ser el contrapeso al desgastado PRI y que sin duda fue el factor que al final hizo que perdiera la Presidencia de la República.

 

Un poco de historia.

*1939. Manuel Gómez Morín, ex rector de la UNAM, integrante del llamado grupo “Los siete sabios”, que integraban los intelectuales más reconocidos del país y uno de los edificadores del modelo económico y político del régimen de la revolución, convocó a la constitución de un nuevo partido político que en septiembre se formalizaría. En la  Asamblea Constituyente de Acción Nacional estuvieron presentes, además de su fundador, Efraín González Luna, Miguel Estrada Iturbide, Rafael Preciado Hernández, Juan Landerreche Obregón, Gustavo Molina Font, Manuel Herrera y Lasso, Aquiles Elorduy y Luis Calderón Vega.

*1946. El PAN obtuvo su primera diputación, a través de Miguel Ramírez Munguía, de Tacámbaro, Michoacán

1947. El PAN ganó la primera presidencia municipal en Quiroga, Michoacán, con su candidato Manuel Torres Serranía.

*1952. El PAN participó por primera vez en la carrera presidencial con uno de sus fundadores e ideólogo, Efraín González Luna. Posteriormente habría un proceso de depuración por los riesgos del activismo del sinarquismo en sus filas.

*1962. Se presenta la primera gran fractura salida de los democristianos, Hugo Gutiérrez Vega y Manuel Rodríguez Lapuente entre otros, que pretendían dar una orientación más religiosa al partido. Adolfo Christlieb Ibarrola tuvo que reorganizar al partido y modificar parte de sus estatutos.

*1975. Las diferencias entre José Ángel Conchello, quien buscaba la reelección en el CEN del PAN, y Efraín González Morfín, hijo del ideólogo González Luna y quien se oponía a la alianza con empresarios del Grupo Monterrey y la Coparmex, impidieron que el PAN presentara candidato presidencial. La crisis interna del PAN duró hasta el arribo de Abel Vicencio Tovar a la dirigencia nacional.

*1986. En Chihuahua se protagonizó una fuerte lucha del PAN contra el PRI por la elección de Chihuahua. El candidato derrotado Francisco Barrio inicia una gran movilización social que era respaldada por empresarios, ONGs y la iglesia católica. Esta lucha inició la era de los “duros del norte” en el panismo: además del chihuahuense, estaban Fernando Canales, de Nuevo León; Rodolfo Elizondo, de Durango; Manuel J. Clouthier, de Sinaloa, entre otros.

*1988. El PAN aceptó como candidato presidencial al ex líder de la Coparmex e integrante de los llamados “duros del norte”, Manuel J. Clouthier. Aunque la competencia fue muy intensa y el PAN logró avanzar electoralmente, su candidato fue superado por Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional, y Carlos Salinas, del PRI. La elección fue la más cuestionada en la historia del país y el ex candidato panista se declaró en rebeldía.

*1989. En Baja California, el panista Ernesto Ruffo Appel se convirtió en  el primer gobernador surgido de las filas de este partido. El PRI estatal reaccionó contra este triunfo de la oposición, cuestionando al líder Luis Donaldo Colosio y al presidente Salinas de haberlo negociado, por lo cual crearon el movimiento Todos Unidos Contra Acción Nacional (TUCAN).

*1991. El PAN postuló a Vicente Fox Quezada como candidato a la gubernatura siendo derrotado por Ramón Aguirre Velásquez. La protesta postelectoral obligó a que el PRI y el gobierno de Salinas negociaran un gobierno interino, el cual recayó en Carlos Medina Plascencia.

*1992. Francisco Barrio ganó la gubernatura de Chihuahua al PRI, convirtiéndose en un simbolismo del crecimiento de la ola azul que comenzaba a emerger en el país. Sin embargo, los críticos apuntaban que el gobierno de Salinas estaba aplicando la democratización selectiva a través de la “concertacesión” con el PAN.

*1993. Los panistas Jesús González Schmall, Bernardo Batiz, Pablo Emilio Madero, entre otros, formaron la corriente Foro Democrático Doctrinario al interior del PAN, cuyo fin era evitar que el pragmatismo de la dirigencia nacional, a cargo de Luis H. Álvarez, terminara con los principios del partido. Al no encontrar eco a sus críticas, se separan del PAN.

*1994. El candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos logró colocarse como el gran favorito para ganar las elecciones, luego de haber derrotado a Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, y a Ernesto Zedillo, del PRI, en el primer debate televisado a nivel nacional. Después el panista detendría sorpresivamente su campaña y el PRI ganaría la presidencia.

*1995. Vicente Fox fue electo gobernador de Guanajuato. Era el paso previo a sus aspiraciones presidenciables, pues prácticamente arrancó su precampaña dos años después, en 1997, cuando convocó a Cuauhtémoc Cárdenas –que era recién electo primer jefe de Gobierno del DF— a luchar juntos para sacar al PRI de Los Pinos.

*2000. Vicente Fox  logró el triunfo político más importante en la historia reciente del país, al derrotar al PRI que por más de 70 años era el partido predominante.

*2006. Felipe Calderón se queda con la Presidencia de la República en medio duros cuestionamientos sobre la legitimidad y legalidad de su triunfo. Su sexenio está marcado por los más de 60 mil muertos, la intolerancia a las voces disidentes, su obsesión porque no entregar el poder al PRI ni AMLO.

*2012. El PAN queda en tercer lugar en la elección presidencial y en la Cámara de Diputados. Las corrientes internas buscan la refundación del partido.

Nota: Si omití o erré algunos datos, ruego su amable disculpa y recibo con respeto sus apreciables observaciones.

 

alexiabarriossendero@gmail.com

Comentarios