29 julio, 2012
* Es necesaria una revisión de las corporaciones.
Es cierto lo que dice el diputado local, Fulgencio Torres Tizatl, sobre el incremento en los niveles de inseguridad que registra la entidad. En efecto, la sociedad de Tlaxcala no puede permitir que la inseguridad se enseñoree impunemente por todo el territorio estatal.
También es una verdad irrefutable que en Tlaxcala actualmente “se están registrando fenómenos delincuenciales que deben preocupar a las autoridades”, especialmente porque tradicionalmente nuestro estado siempre ha estado ubicado como una de las entidades más seguras del país.
Es imposible negar que en los últimos meses hemos sido testigos de acontecimientos que pensábamos lejanas o ajenas a la cultura tlaxcalteca.
Pero ya que el diputado Torres Tizatl puso sobre la mesa la discusión en materia de seguridad, también habrá que realizar una reflexión muy profunda para que explique muy puntualmente cuáles han sido sus aportaciones, como presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso del Estado, para contrarrestar este fenómeno.
Especialmente cuando logramos corroborar que en la mayoría de los hechos violentos o delictivos que han provocado estupor entre los tlaxcaltecas, éstos tienen que ver con delitos que no están relacionados con el crimen organizado y, en cambio, son hechos que pertenecen al fuero común.
De ahí que es indispensable revisar no sólo la actuación de la policía estatal en la prevención del delito, sino también es indispensable revisar el funcionamiento de cada una de las corporaciones municipales. Y retomamos el caso del ex Director de la Policía Municipal de Chiautempan, que fue cesado del cargo hace unas semanas por haberse involucrado en un plagio.
En esa ocasión todos los actores involucrados ofrecieron una revisión a las estructuras policíacas de la cual se desconocen los resultados. No obstante, en más de un municipio se tiene denuncias ciudadanas y de propios integrantes de los Ayuntamientos sobre un actuar poco transparente de los respectivos directores de seguridad pública y, pese a ello, no se ha actuado en consecuencia.
Como dice Fulgencio Torres Tizatl, “más allá de repartir culpas”, más valdría hacer un examen de conciencia para revisar hasta dónde han actuado cada uno de los involucrados con este tema y pronunciarse por buscar la unificación de esfuerzos, desde sus respectivos ámbitos de acción, para lograr que la seguridad en Tlaxcala retome los niveles que lo han hecho atractivo para el turismo y las empresas, pilares de cualquier economía.
Hacemos votos porque gobiernos, legisladores, alcaldes y ciudadanos se sumen en un esfuerzo por trabajar por un objetivo común: la seguridad de los tlaxcaltecas.