08 julio, 2012
* Todos somos México.
Los acontecimientos suscitados en todo el país, tras conocerse los resultados oficiales de las elecciones del pasado 2 de julio, son un tema obligado de reflexión, especialmente porque se pone en riesgo el débil equilibrio social del país.
Bien es cierto que el resultado del cómputo final puede no gustar a una sector de la población que haya votado por cualquiera de los candidatos; pero también es cierto que en un sistema democrático como el nuestro, donde las leyes fueron hechas con el consenso de todos los partidos que participaron en las elecciones, tiene que haber un solo ganador.
Como se pudo apreciar tras los cómputos distritales, el electorado, cada vez más maduro, siempre inteligente, determinó recurrir al voto diferenciado pues según los resultados del IFE, en la elección para Presidente de la República los resultados fueron los siguientes: Partido Acción Nacional, 25.41% de los votos; Alianza Compromiso por México (PRI y PVEM), 38.21; Partidos de Izquierda (PRD, PT y MC), 31.59; Partido Nueva Alianza, 2.29%.
En el caso de la elección de Senadores, los comicios arrojaron las siguientes cifras: PAN, 26.28%; PRI, 31.25%; PRD, 18.56%; PVEM, 5.75; PT, 4.66%; MC, 4.03% y PANAL, 3.7%.
Mientras que en la elección de Diputados Federales los resultados globales quedaron de la siguiente manera: PAN, 25.89%; PRI, 31.93; PRD, 18.36%; PVEM, 6.12%; PT, 4.59%; MC, 4% y PANAL, 4.08%.
Por eso es importante que a pesar de las inconformidades que se presenten en el periodo de impugnaciones previsto por la Ley, persista sobre todo, un absoluto apego y respeto a los ordenamientos legales, pues cada día vemos crecer a los largo y ancho del territorio nacional, el encono provocado por la división ideológica.
Pero las ideologías no son sino una visión, en términos prácticos, por medio de las cuales se puede resolver una situación específica; sin embargo, todos somos mexicanos, y lo que se requiere es la unidad de todos los habitantes de este país para lograr las reformas que se requieren para alcanzar una verdadera justicia social.
Es indispensable, eso sí, que todos los actores sociales entiendan que la ciudadanía no otorgó un cheque en blanco a ninguna de las fuerzas políticas registradas en el país; el mandato ciudadano parece ser muy claro: que todos los partidos y todos los políticos se conjunten para trabajar por un objetivo común: México.
Las instancias legalmente constituidas serán las únicas que resuelvan diferencias en los tiempos establecidos por la Ley Electoral; el camino por andar es largo y lleno de obstáculos, pero con voluntad política será posible transitar por esta democracia perfectible.
Ni la violencia, ni la ilegalidad, son herramientas que ayuden a transitar el difícil camino de la democracia para llegar a un destino general. Así que todos, sin excepción, debemos abonar nuestro respectivo “granito de arena” para consolidar la unidad nacional.