EL EXAMEN

25 junio, 2012

Escribe MANUEL ADAME

Bien decía mi abuelita, ¡que en Santa Paz Desacanse!, cuando hablaba de la desconfianza: “Si la mula no era arisca, sino los palos que le dieron”. Haga usté de cuenta que nosotros somos como esa mula, y no por ser mulas, sino por lo ariscos que estamos, luego de tantos mandarriazos que nos han arrimado.

Le cuento porque ora que los “polacos” andan pidiendo nuestro voto, pues que me invitan a una de esas reuniones con los candidatos. ¡Ay ojón! Nomás se oyen las pedradas contra nuestro alcalde, don Carlitos “Corazón Valiente” Ixtlapale.

Y vea usté que no importa si son del PAN o del PRI o del PRD los candidatos; en todos los casos nomás empiezan con sus discursos y luego luego la gente nomás les recrimina con el ejemplo de quien gobierna el “Pueblo Mágico”.

Y pus, aunque no lo crea, me llamó tanto la atención que, nomás de pura curiosidad, visité a cada uno de mis amigos para preguntarle ¿qué calificación le daban al actual munícipe? Y lo que escuché me dejó más que patitieso:

Al primero que visité fue a Elpidio Vergara Grande. Nomás le di la palabra y Elpidio no dejó de hablar: “Mira Manuel, para mí Carlos Ixtalapale es y será el peor presidente que hemos tenido en Huamantla. No tiene comparación con ningún otro que lo antecedió, y que conste que teníamos varios modelos con quien medirlo, por ejemplo con los casos de Fernando Flores, José Paredes, o Raúl Cervantes, por mencionarte algunos.

No creas que nomás estoy sacando mis corajes, sino que tengo argumentos sólidos, porque los ex presidentes que te acabo de mencionar pudieron haber tenido sus errores, pero siempre consideraron la opinión de la ciudadanía; pudieron haber tenido problemas políticos, pero hicieron obra; pudieron haber hecho caprichos, pero al final de cuentas lograron mejorar un poquito a Huamantla”.

El Gordo Peláez, que saben que es como la rabia, no me dejó ni terminar mi pregunta: “¿Ora qué pinche moscó te picó, Manuel? Esa pregunta ni se pregunta, pues a mí me queda a deber como alcalde; mira que en el último año y medio no se ha hecho una obra significativa para Huamantla y no creo que se haga alguna que se recuerde.

De ahí está su adefesio que levantó en el bulevar Cuamanco y que, tras violentar normas federales y a pesar de la negativa ciudadana, se montó en su macho y levantó lo que quiere que sea la Universidad de Artes y Oficios.

Es lo más que ha hecho, y de ahí, nomás le recuerdo puras pendejadas, como querer cobrar el acceso a la feria, o sus parquímetros que provocan cada día el descontento de propios y visitantes, o sus desmadres provocados en las reuniones de cabildo nomás por querer actuar como lo que es: un niño caprichoso y mimado”.

Luego tocó el turno de visitar a “El Sargento” Cabas, quien, como siempre hacía sus investigaciones. Con un tono que sonaba a preocupación, mi amigo me cuestionó: ¿A qué se debe esta pregunta, Manuel? ¿Es que no te das cuenta que nomás te andas haciendo como el tío Lolo?

Tú, mejor que nadie sabe que a nuestro alcalde no le ha ido peor, porque tiene mucha suerte; si te acuerdas, ya le cerraron una carretera federal, ya estuvo a punto de que le dieran un cabildazo, el Órgano de Fiscalización Superior ya lo puso en la tablita porque no ha cumplido con sus cuentas públicas, ya le organizaron su marcha ‘#yoSoy132AntiIxtlapale, y sigue como si nada, con el mismo descaro y desfachatez que lo caracteriza. Acuérdate que un político sin suerte no existe”.

Ya con esos comentarios llegué muy desmoralizado a visitar a Pepe Nava Fierro, quien apenas terminé de preguntarle y me dijo con tono muy curioso: “¿te sientes bien, Manuel? ¡No sé a qué quieres llegar con todo esto! Con la calificación que le dé, Carlos Ixtalapale nos queda debiendo… y mucho.

Para comenzar es un alcalde que nunca está en su despacho, y cuando tratas de hacer una cita para que te atienda, de repente sus ‘gatillos’ salen con cualquier batea de babas y pueden pasar días, semanas o hasta meses y te sigues esperando que algún día te reciba el ‘señor presidente municipal’.

Pero no nada más es eso, porque muy difícilmente logramos ver a nuestro alcalde en los actos en los que tiene que estar; a duras penas se deja ver, con grandes abucheos, en algunos eventos importantes, como en la inauguración de la feria, o en las visitas del gobernador por comunidades del municipio, y nomás le reclaman la falta de atención”.

Cuando fui a platicar con el Flaco Merlo, ya hasta iba con el ánimo más resignado. Así que no me sorprendió lo que me dijo: “¡Uy, Manuel! Ora sí te desconozco. Hasta parece que eres de sus ‘huelepedos’. ¿A dónde quieres llegar con esta pregunta? Nomás te nadas haciendo pendejo.

¡La pregunta no tiene razón de ser! Se califica algo o alguien a partir de un desempeño esperado; es como cuando te hace un examen escolar, ese examen está relacionado con lo que se vio durante un cierto periodo… ¿y qué hemos visto? Un profundo desprecio por la gente, nomás acuérdate que tú mismo escribiste en tu columna cómo el alcalde se ha pasado por el arco del triunfo las disposiciones del Cabildo, que es el máximo órgano de gobierno municipal.

Tú mismo nos hiciste reflexionar que a pesar de los acuerdos de cabildo de suspender de sus funciones a varios de sus colaboradores (o compinches, como quieras verlos), nomás nos dio atole con el dedo y los dejó en sus cargos al grado que muchos de esos, se han mofado incluso de los propios regidores y les han restregado en su cara el cargo que desempeñan. Si nos atenemos a esos parámetros, puedes considerar que la calificación que le doy al alcalde es reprobatoria”.

Luego fui a visitar a Aquiles Castro. Fue quien me dejó sorprendido: “Pues a lo mejor me chiflas, Manuel, pero debo decirte que ha sido el único presidente municipal que se fajó los calzones para sacar del centro de la ciudad a los tianguistas y eso hay que reconocérselo, porque a partir esa medida ahora si hemos visto una imagen de “Pueblo Mágico” más verdadera, más actual.

Y también ha sido el único alcalde que logró que el centro de la ciudad luzca más despejado y que los visitantes tengan un ligar en el que puedan estacionar sus vehículos. No todo lo que ha hecho nuestro munícipe es malo; yo creo que los ciudadanos somos muy injustos cuando se trata de medir la calificación que podemos darle a nuestros gobernantes, y sin embargo será la historia, la única que pueda juzgar con imparcialidad a nuestro presidente municipal.

Todos los alcaldes de Huamantla los recordamos por los aciertos que han logrado, pero también por las cosas que se les han criticado, y con el paso de los años, vemos que en realidad todos los alcaldes fueron  y actuaron según sus circunstancias”.

Cerré este ejercicio con Donaciano “El Chico” Dávalos, quien apenas terminé mi pregunta y se descoció con una retahíla de reclamaciones: “¡Ya hasta pareces hermanita de la Caridad! No sé a qué quieres jugar preguntando estas cosas.

Desde que tengo uso de razón, no he conocido a un alcalde con tantos errores como el caso de nuestro actual alcalde. Que si porque está chavo, que si porque está malcriado, que si porque es berrinchudo, que si porque hay una fuerzas cósmicas que están en contra de él, o que si porque los huamantlecos  somos todos unos ‘contreras’… pero tal parece que lo único que le importa a nuestro mandatario es recuperar lo que invirtió en las dos campañas que compitió para ser lo que hoy es.

Lo único que sé es que hoy es quizá un mandatario que heredó un presupuesto que ninguno de los que le antecedieron han tenido y sin embargo no se observa obra pública; no hay siquiera grandes festejos para celebrar a los maestros o a las madres, y la gente se pregunta: ¿dónde está el dinero?, ¿cuándo habrá obras?, ¿el alcanzaré el tiempo para hacer algo bueno por Huamantla?

Y con menos recursos, por ejemplo, Che Ché Hernández construyó el bulevar Cuamanco, con menos recursos Yayo Bretón logró el establecimiento de Ciudad Industrial Xicohténcatl II y de la Universidad Tecnológico de Tlaxcala; Raúl cervantes tiró al caño 13 millones de pesos con su Drenaje Pluvial que no sirvió para nada, pero al final de cuentas hizo la obra. Y ahora, sólo hemos visto tres patrullitas nuevas y pocas obras de impacto; y así no podemos medir ¿qué tan bueno es nuestro presidente”.

Uta, con estos comentarios hasta el ánimo se me vino abajo. Mejor me voy a descansar a ver si me olvido un poquito de esta amarga experiencia. Y nos leemos en la próxima ocasión.

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