2006-2012 ENCUESTAS Y MENTIRAS

19 junio, 2012

Escribe ALEXIA BARRIOS G.

Como en otras elecciones desde 1988, las encuestadoras aparecen en el centro de las disputas interpartidistas y en el debate político nacional como instrumentos propagandísticos más que como mediciones profesionales.

A diferencia de otros años y contiendas presidenciales, en que aparecían y sorprendían estudios hechos a la medida del candidato oficial, ahora es menos complicado detectar empresas fantasmales, de aquellas que se prestan a manipular sus resultados. De hecho, existen asociaciones de empresas que exigen rigorosos estándares de calidad a sus miembros para tener el sello de su sociedad, como lo es la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública (AMAI) y en menor medida ESOMAR (World Association of Market Research).

Sin embargo, no por ello,  las encuestadoras pertenecientes a ambas asociaciones dejan de estar exentas de errores y de los famosos “cuchareos” o “trajes a la medida” de los clientes.

En un ambiente competido y un público exigente, la seriedad y el profesionalismo se han impuesto ante quienes juegan un papel poco digno en la disputa mediática. Eso lo saben la AMAI y ESOMAR, por lo mismo, este proceso electoral les debe dejar como lección que antes que el gusto del cliente, antes de dar a conocer un estudio, deben dejar bien claro la certeza y puntos débiles de sus metodologías y resultados.

De este modo, y sólo así, podrían entrar en un proceso de depuración natural que, prácticamente, dejaría fuera de la jugada a la mayoría de las encuestadoras que falsean datos o quieren seguir siendo instrumentos netamente propagandísticos.

La polémica sobre la seriedad y la falsedad de las encuestas ha vuelto a presentarse. En los últimos días se han dado a conocer resultados de varias encuesta en medios nacionales, los cuales arrojan varias contradicciones. Hasta hace un par de meses, las tendencias registradas por la mayoría de los estudios de opinión coincidían que era amplia la ventaja de Enrique Peña Nieto sobre Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota, y que entre estos dos había la disputa por el segundo lugar.  Hace un par de semanas, las tendencias eran con AMLO al alza y JVM a la baja, destacando a los “indecisos” como el factor que estaba modificando la correlación de fuerzas.

Pero esta semana, al entrar en marcha la #OpAdiósPeje, que pretende “desinflar” a AMLO, nuevamente las encuestas quieren jugar al factor que alimente la incertidumbre y, por ende, abona al clima de desconfianza en el proceso electoral venidero.

En el 2006, las encuestas dieron el siguiente resultado previo a la elección presidencial de acuerdo con documentos del propio IFE:http://www.ife.org.mx/documentos/proceso_2005-2006/encuestas_2006/se_resultados.htm

 

ENCUESTADORA PAN PRI-PVEM PRD-PT-CD PSDC PANAL N/C
 Mitofsky 

15-19 junio

33

27

36

3

1

Covarrubias 

15-18 febrero

31

26

42

1

15

 Demotecnia 

16-20 junio

26

33

36

7

1

 Reforma 

17-19 junio

34

25

36

4

1

BGC Beltrán y Asociados 

16-19 junio

34

26

34

GEA-ISA 

15-18 junio

40.8

21.2

35.6

El Universal 

15-18 junio

34

26

36

3

1

Parametría 

15-18 junio

33

27

37

3

1

Arcop 

30 mayo -3 junio

39

26

32

3

Berumen 

29 abril-1 mayo

28.9

17.1

30.2

2.8

4.7

TV Azteca-Mendoza Blanco 

Febrero

29

27

36

Indermec 

12-18 junio

31.65

27.63

32.85

4.84

1.2

Gabinete de Comunicación Estratégica 

31 mayo

37.1

23.6

36.5

1

.7

Las evidencias están a la vista. En 2006, sólo Reforma, BGC, Indermec y GCE se acercaron realmente al resultado final “oficial”. Las demás encuestadoras, por metodología o por cuidado a sus clientes, evitaron comprometerse.

¿Qué explicación se puede dar a estos resultados una vez que todos conocemos cómo terminó el proceso 2006? ¿A quién creer en las encuestas? ¿Hasta dónde influyen los partidos y sus candidatos en el levantamiento? ¿Hasta dónde es flexible la ética profesional de las encuestadoras ante la presión de sus clientes y patrocinadores?

La desconfianza en los resultados de las encuestas tiene varios fundamentos. En principio, a que el origen de este tipo de estudios  estuvo viciado, pues su implementación y difusión respondían a los intereses del gobierno en turno y del candidato oficial; muchas de estas empresas quedaron en el camino al no sostener sus datos ante una realidad distinta. El caso más sonado, sin duda, lo constituyeron Gallup México y una encuestadora fantasma de Excélsior, que en 1988 pronosticaron un aplastante triunfo del PRI cuando otras hablaban de disputa cerrada.

Segundo a que este tipo de ejercicios en México, realizados de manera profesional, son prácticamente nuevos y desconocidos por una buena parte de los ciudadanos que no sabe cómo interpretar la información y qué utilidad darle para su decisión final.

Tercero, a que la regulación para su aplicación y difusión sigue siendo muy débil, lo cual es aprovechado por diversos medios y actores para confundir a la opinión pública.  El  un elemento que tiende a influir en la desconfianza hacia las encuestadoras está en el grado de certeza de sus resultados.

Así las cosas, falta mucho para que la AMAI y ESOMAR pongan orden a sus encuestadoras y a que realmente contribuyan a la democracia en este país desde el lado demotécnico.

alexiabarriossendero@gmail.com

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