14 junio, 2012
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
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Dice el secretario de Gobierno de Tlaxcala: “más que la violencia, ha sido el uso de la fuerza pública y ha sido utilizada de manera racional…”.
En clara alusión a los cuestionamientos planteados por este medio a través de su editorial, Noé Rodríguez Roldán rechaza que la policía estatal haya protagonizado actos de violencia.
Según la Real Academia Española, violencia es una “acción violenta o contra el natural modo de proceder”.
Y a menos que el señor secretario de Gobierno diga lo contrario, los golpes, la represión serían el “natural modo de proceder”.
Lo que es innegable es que, como dice el funcionario estatal, “la libertad de expresión y de manifestación están condicionadas a no cometer delitos y afectar a terceros “.
Pero la cuestión no es tener como última instancia el uso de la fuerza pública para solucionar un conflicto que puede ser solucionado por la vía del diálogo.
El problema, después de todo, está en que los conflictos (mayoritariamente municipales o de comunidades) han crecido porque no ha habido un proceso de negociación y mediación entre las autoridades implicadas y los quejosos.
Con otros términos, ponen en práctica lo que reza la conseja popular: “ahogado el niño, tapan el pozo”.
Pero lo que no debemos dejar de lado es que al salir a defender las acciones de la policía estatal, el secretario de Gobierno recibe el espaldarazo del gobernador.
Es decir, la señal enviada es que no importa cuánto se equivoquen las instancias en prevenir enfrentamientos con ciudadanos inconformes; al final de cuentas la solución será el uso de la fuerza pública.
Si hay duda, veamos lo pasado apenas este jueves: un grupo de profesores del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), apoyados por padres de familia y alumnos se manifestaron ante la dirección general de esa institución.
Para salvaguardar la integridad física de directivos e inconformes, elementos del cuerpo de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE).
La cuestión es: ¿por qué sin haber antes mediadores, se optó por la fuerza pública? Cierto es que las razones de las manifestaciones pueden no tener sustento de ningún tipo, pero no al grado de intimidarlos, de retarlos, de provocarlos.
La estrategia fallida está en no querer dialogar; en no tratar de negociar.
Un gobierno memorable es aquel del que no se notan sus acciones pero sí se observan sus efectos; no del que quiere imponer su punto de vista a como dé lugar.