27 abril, 2012
Escribe DONATELLA DE JUIR
Estimados amigos lectores, como siempre es un gusto saludarlos a través de este medio. Esta ocasión, en la que el tema político–electoral se ha visto muy socorrido en las pláticas de café y de sobremesa, me llamó la atención un asunto que, aunque aún no tendría por qué salir a la luz pública, ya empieza a generar discusiones.
Se trata de la sucesión presidencial del municipio. Y es que a pesar de que falta más de un año y medio para que vivamos el proceso, en diversos círculos ya empiezan a calentarse los “motores”.
Hace unos días, cuando celebrábamos el cumpleaños de un estimado amigo huamantleco, casi me da un síncope cuando dos de los asistentes al convivio empezaron a comentar lo que se difunde en los corrillos de la política municipal.
Fuego abrasador
La plática, que acaparó la atención de todos los asistentes, se concentró en que, por lo menos por un partido político, poseedor del bastón de mando, ya hay “gallo”, que supuestamente cuenta con la venia “divina” del primer y máximo dirigente partidista de Tlaxcala. Y aunque no quisieron soltar el nombre del “afortunado”, sí alcanzaron a mencionar que se trata de un miembro de una familia de reputada prosapia y rancio abolengo, ranchero por añadidura.
Los comentarios que despertó esta discusión para adivinar el nombre del “gallo” fueron tan variados que ninguno de los asistentes aceptó ninguna conclusión. Debo decir, sin embargo, que entre una de las observaciones que dejaron escapar los que iniciaron la plática, es que el “bueno”, poca o ninguna experiencia tiene en el ámbito de la política.
¡Ah, pero eso sí, se ajusta a los caprichos del primer y máximo dirigente partidista!: es joven y pertenece a una familia “amiga”.
Brasas
Y ya sabe usted, estimado lector, que ahora todos los huamantlecos andamos con un poco de susceptibilidad respecto de la experiencia política que debe tener un gobernante, pues no hubo tregua para señalar que será un grave error que se trate de imponer a una persona en una candidatura, ya que eso puede generar nuevos conflictos y divisiones internas dentro de un partido.
Salió a flote el ejemplo del actual alcalde que, a pesar de haber fungido el encargo de una diputación local, no da con su actuar para detener el ánimo de animadversión no sólo para su partido sino para el cargo que actualmente detenta.
Más de uno puso en el banquillo de los acusados el desempeño que ha tenido el alcalde Carlos “Berrinchitos” Ixtlapale, quien en su falta de oficio político ha arrastrado a su partido a un cuestionamiento ciudadano que posiblemente lo califiquen en las próximas elecciones locales. Y adelantaron que esa calificación puede ser reprobatoria.
Tizones
Especialmente porque, como se comentó en la mesa del cumpleañero, cada vez es más fuerte el rumor entre la ciudadanía de que el actual presidente de la Comisión de Finanzas y Fiscalización del Congreso del Estado, Alejandro Aguilar López, buscará contender nuevamente por la alcaldía de Huamantla, por el PAN.
Y es que si bien su paso como alcalde no fue malo, aunque tampoco fue extraordinario, a más de uno le llena los oídos, particularmente por el grado de polarización política que se vive en Huamantla.
Basta con habernos enterado que, durante una de las visitas que realizó la candidata a diputada federal, por el Partido Revolucionario Institucional, Guadalupe Sánchez Santiago, al mercado municipal de Huamantla, salió más raspada que un trozo de madera recién lijado, por los cuestionamientos que le hicieron ante los yerros de su correligionario y actual alcalde.
Rescoldos
Por eso, todos los que compartimos en aquella mesa, coincidimos en que la selección de los aspirantes a la primera magistratura del municipio, debe romper con los esquemas tradicionales de la imposición y el dedazo –que se basan más en amistades, compadrazgo o lazos políticos y de sangre– y amenazan con desequilibrar el de por sí débil tejido social de Huamantla.
Fue un punto de acuerdo saber que los convidados al festejo señalamos que el próximo proceso electoral local está muy lejano aún; que puede ser un grave error que desde ahora se barajen personas que pueden representar a tal o cual partido, particularmente porque, además de desgastarlos, no existen evidencias con las cuales se puedan tomar decisiones prematuras.
Cenizas
Quienes participamos en la charla, que nos consumió buena parte de la tarde y hasta entrada la noche, tuvimos otro punto de acuerdo: quien quiera que sea el abanderado de un partido político, debe tener no sólo la preparación administrativa necesaria para desempeñar decorosamente su papel, sino que, por encima de todo, debe ser un político de cepa que sea capaz de convocar a todas las ideologías y a todos los sectores en torno de un proyecto común, llamado Huamantla.
Como dijo atinadamente uno de los asistentes: “si nos equivocamos nuevamente en la elección de nuestro alcalde, le puede costar al municipio mucho más que dinero; está en juego el desarrollo de nuestro futuro inmediato; y jugar con imposiciones puede ser la gota que derrame el vaso de la tranquilidad social de nuestro pueblo”.
Ojalá que los habitantes del “Olimpo” político de Tlaxcala, entiendan que no es opción una nueva imposición en Huamantla… ¡Hasta la próxima!