04 mayo, 2020
Mediante una denuncia ciudadana habitantes del complejo habitacional “El Llanito”, ubicado en el municipio de Santa Ana Chiautempan, denunciaron que en la entidad, al parecer no existe un correcto manejo de los cuerpos de las personas que murieron a causa del COVID-19.
Y es que el pasado lunes 27 de Abril, en el edificio 3, llevaron un cuerpo para que los familiares le dieran el último adiós.
Consideran que eso no se puede hacer, pues es bien sabido que los restos mortales de quienes mueren por el nuevo virus, son cremados o sepultados de inmediato y sólo se entregan las cenizas a los familiares, pero en este caso trajeron el cuerpo y lo metieron al complejo habitacional.
Afirman que los vecinos sabían con anterioridad que dicha persona estaba contagiada, y la forma en la que lo trajeron confirmaron la información, pues el personal de la funeraria “La Cruz”, ubicada en San Juan Totolac, venían con trajes especiales cuando normalmente no es así, y el ataud se encontraba envuelto en plástico transparente.
Testigos informan que el cuerpo sólo permaneció por 15 minutos en el edificio 3 y se lo volvieron a llevar, pero con antelación los dos hombres que trasladaban los restos, descendieron y se quedaron sentados en una de las bancas que existen en el complejo habitacional.
Lo anterior, sin ninguna medida de prevención ya que habían tenido contacto con la caja, y por si fuera poco la carroza permaneció abierta durante todo el tiempo mientras los familiares le daban el adiós a su difunto.
Argumentaron que Funerales “La Cruz” incurrió en un grave error al no seguir los protocolos establecidos para manejar a las victimas de COVID-19, así mismo piden que se revise quien autorizó.
Esto para que el cuerpo llegara hasta el complejo habitacional, en todo caso la Secretaría de Salud (SESA), IMSS) o ISSSTE, deben verificar el correcto manejo de esos cuerpos si es que salió de una de esas instituciones.
Ahora los vecinos están preocupados por esta situación que observaron, ya que expusieron a todas las personas que habitan en ese edificio y a los propios familiares, pues aseguran el virus pudo escapar y quedarse en algún lugar de la casa o en el exterior donde estuvieron los dos hombres de la funeraria.
Juan FLORES/ Redacción