24 febrero, 2019
A pesar de todos los programas alimentarios y de que los datos oficiales estiman una ligera recuperación en el ingreso de los hogares más pobres, en todo el país hay personas que no tienen nada que comer y en millones de hogares existe la genuina preocupación de quedarse sin recursos para poder alimentarse.
En ese sentido, la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH, 2016), presentada recientemente por el Inegi, da cuenta no de un país en proceso de recuperación de la pobreza sino, por el contrario, de un modelo que reproduce estructuralmente la pobreza y la desigualdad.
Es difícil imaginar cómo puede ejercerse la libertad cuando se vive con el miedo permanente de quedarse sin recursos para comer. Amartya Sen señalaba precisamente que la libertad de agencia es tener la posibilidad de plantearse proyectos autónomos de vida, pero que ello requiere de la satisfacción mínima de las necesidades básicas (libertad de bienestar). Eso está fracturado en nuestro país.
En efecto, de acuerdo con el Inegi, 42.4% de los hogares señalan haber tenido preocupación, en los tres meses previos a la encuesta, de que la comida se acabara. De hecho, el instituto estima que en ocho entidades 50% o más de los hogares manifestaron dicho temor: en Tabasco, 63.3%; en Oaxaca, 60.4%; en Guerrero, 55.5%; en Chiapas, 55.1%; en Campeche, 50.8%; en Tlaxcala, 50.5%; en Veracruz, 50.5% y en Hidalgo, 49.8%.
Frente a tales datos, hay quienes sostienen que se trata de un asunto “de percepción”. Sin embargo, el propio Inegi estima que en 2016 en 11.8% de los hogares se manifestó que, efectivamente, se quedaron sin comer. El dato es inmenso, pues en el país hay 33.46 millones de hogares, lo que significa que en 3.11 millones de hogares no hubo, al menos una vez en los últimos tres meses, alimentos por falta de recursos económicos.
El Inegi documenta que hay 15 entidades que superan el porcentaje señalado: Tabasco (uno de los principales productores de carne en el país), con 30%; Oaxaca, con 18.6%; Sinaloa (el principal productor de alimentos en México), con 16.6%; Sonora (el principal productor de carne), con 16%; Veracruz y Guerrero, con 14.7% cada uno; Michoacán, con 13.6%; Hidalgo, 13.5%; Colima y Chihuahua, 13.3%, cada uno de ellos; Nayarit, 13.2%; Baja California Sur, 13%; Chiapas, 12.6%, y Tlaxcala con 12.2% de los hogares que se han quedado alguna vez sin comer.
Fuente: México en lo Social