30 enero, 2012
Desde la REDACCIÓN
Ricardo Monreal Ávila, coordinador del comité de precampaña del aspirante a la presidencia del país, Andrés Manuel López Obrador fue quien llamó telefónicamente -la tarde del sábado 21 de enero- a la expriísta Lorena Cuéllar Cisneros, para ofrecerle un espacio dentro del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
La conversación duró sólo unos minutos y posteriormente, la legisladora local con licencia recibió otra llamada, la de Manuel Camacho Solís, coordinador del Diálogo por la Reconstrucción de México (DÍA).
Platicaron de la situación que priva en el PRI de Tlaxcala y así dieron por terminados, sin más, 20 años de militancia de Lorena; pactaron su ingreso a la izquierda mexicana.
Y ambos pensaron que la prensa nacional destacarían la noticia pero les falló. Por lo pronto, en el ámbito político y social de Tlaxcala circulan infinidad de preguntas:
¿Cuál será el futuro político de Lorena Cuéllar en la izquierda? ¿Qué tanto capital político-social tiene? ¿En verdad cimbró la estructura del PRI? ¿Acaso le preocupa al mandatario la dimisión de la diputada?
Lo cierto, es que la priísta todavía espero un mensaje del gobernador Mariano González Zarur, hasta el pasado 20 de enero invitándola a la unidad, a la disciplina y nada de eso hubo.
Ella ha dicho a columnistas políticos que hubiera guardado disciplina si el delegado del CEN del PRI, Enrique González también hubiera guardado las formas, valga la redundancia. El enviado priísta fue tajante al decirle “que nadie era indispensable, nadie”.
Y así fue, Lorena ya pregona con otra ideología y por ello, es válido retomar las palabras del periodista brasileño, Alan Riding en las que muestra la realidad de la izquierda mexicana.
En su libro Vecinos Distantes -Un retrato de los mexicanos- dice: “que la caótica historia de la izquierda en este país está reflejada con exactitud en las docenas, literalmente de partidos, movimientos que existen en el país, hoy en día”.
“Es una historia llena de riñas dogmáticas por minucias ideológicas, fuertes choques de personalidad, violentas purgas y rebeliones, elitismo intelectual e incluso corrupción y traición”.
Por ello, la priísta está sabedora que su camino dentro de la izquierda tlaxcalteca es pedregoso, y que al someterse a las encuestas que se aplicarán para la selección de candidatos podría encontrar sorpresas aún cuando tenga el aval de López Obrador.
Afirmar que Lorena llegará a ser senadora y mandataria de Tlaxcala, es muy aventurado, pero hay que analizar los movimientos que haga Beatriz Paredes Rangel dentro del PRI, PAN y PRD. Ella tiene que incidir mucho en el futuro de Lorena.
¿Qué pasa en el PAN?
Dicen que Adriana Dávila Fernández, anda desesperada porque no le cuadran los números con respecto a lo que será la votación para elegir candidatos al senado de la República por el PAN.
Es decir, de los 39 mil militantes adherentes que hay en Acción, la mayoría simpatiza con Héctor Ortiz Ortiz y por ello, no han servido de nada los regalitos que supuestamente anda dando la apizaquense.
Por su parte, el ex mandatario ha convocado a diversos desayunos a todos los que serán parte de la movilización (aquellas células) y así poder amarrar el primer lugar dentro de la dichosa fórmula.