09 enero, 2012
* Ortiz denuncia “golpeteo político”; lo acusan de pagar obras no ejecutadas por 118 mdp.
Por JAVIER CONDE
A tres años de anunciarse la construcción de una Macroplaza Cultural llamada Bicentenario dicho proyecto permanece inconcluso y tal parece que desde su inicio ha estado lleno de escándalos, de presuntas irregularidades en su edificación y lo principal ha sido el centro de la disputa de grupos políticos.
Por un lado, el exgobernador del estado, Héctor Ortiz impulsor de dicha obra sostuvo que sólo se trata de un “golpeteo político” en su contra, mientras que el secretario de la Función Pública, Hugo René Temoltzin Carreto, informó apenas hace unos días que tras una auditoria aplicada detectó que se pagaron obras no ejecutadas por un monto de 118 millones 320 mil 840 pesos.
La historia comenzó en enero de 2009, cuando el entonces titular de la Secoduvi, Adalberto Campuzano Rivera anunció que el gobierno de Ortiz derribaría la primaria “Lardizábal” y el edificio que albergaba la Sesa, para la construcción de una Plaza Cultural en la capital del estado, donde se invertirían 25 millones de pesos.
Dijo que los recursos estaban etiquetados dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2009, con base en el proyecto que el gobernador Héctor Ortiz presentó en la Cámara de Diputados Federal.
El funcionario consideró que aún cuando había inconformidad por parte de los padres de familia para que en esa área fuera edificada la también denominada Macroplaza, el conflicto debería ser resuelto por el entonces secretario de Gobierno, Sergio González Hernández.
Detalló que en total la entidad tlaxcalteca recibiría 35 millones 500 mil pesos para proyectos de infraestructura e impulso a la cultura, de los que el 70 por ciento será destinado para la Macroplaza.
Resaltó que el plan de infraestructura para 2009 rebasaría los mil 800 millones de pesos; recursos que comprendían la construcción y conservación de carreteras, hospitales e instalaciones educativas, entre otras obras.
Los problemas a flor de piel
A principios de agosto de ese año, policías antimotines reguardaron las instalaciones de las escuelas primarias “Jaime Torres Bodet” y “Manuel Lardizábal” ubicadas en la capital del estado.
La inconformidad arreció luego de que granaderos desalojaron del edificio a un grupo de padres de familia que se oponía a la demolición de dicha institución educativa. Incluso, los quejosos instalaron un campamento y cartulinas de protesta tanto al interior como al exterior de la escuela.
Durante el desalojo, los padres de familia con altavoces y molestos repudiaron las medidas “intolerancia” que aplicó la Secretaría de Seguridad Pública para apoderarse del edificio.
A nombre de los inconformes, Carmen Armas Meneses, lamentó el incumplimiento de un acuerdo que firmaron con las autoridades. Y desde que inició dicha obra -que fue proyectada- para celebrar el 200 Aniversario de la Independencia de México tuvo conflictos.
Los quejosos finalmente llegaron a un convenio con el gobierno estatal, por lo que los alumnos de ambas instituciones se mudaron a lo que era anteriormente el edificio de la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala (USET).
Promesa incumplida
No obstante, el extitular de la Secoduvi mintió inicialmente al decir que dicha obra tendría un costo de 25 millones de pesos, por lo que después se informó que la ejecución de dicho proyecto tendría una inversión de 350 millones de pesos. El monto llegó a los 400 millones al parecer.
En el mes de octubre de 2010, la Secoduvi reportó que aunque la construcción de la Plaza registraba un avance del 75 por ciento, mantenía un retraso de dos meses, por lo que las empresas contratadas trabajaban a marchas forzadas para que la misma obra quedara lista antes de que finalizara el año y la gestión de Ortiz.
Campuzano Rivera, justificó que el atraso en la obra se debió principalmente a la oposición de padres de familia para demoler el edificio de dicha escuela, aunado también al conflicto entre autoridades sindicales y de la Sesa para desocupar el edificio.
Y es que la inauguración de la obra estaba prevista para el pasado mes de septiembre, en el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia de México.
No obstante, llegó el final del sexenio de Ortiz y la inauguración quedó pendiente y solamente el entonces gobernante presentó en la explanada de la misma plaza su sexto y último informe de labores en medio de limitantes técnicas. El trabajo de 600 albañiles y arquitectos durante las 24 horas del día no bastaron para culminar la obra.
No obstante, en un procedimiento express el gobierno de Ortiz entregó en comodato dicha obra a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) a fin de que la administre en los próximos 20 años, por lo que el actual mandatario Mariano González Zarur mostró su rechazó.
“Obra singular”…
“La Plaza del Bicentenario va a ser un ícono a nivel internacional por su muy singular diseño que incluye trabajo artesanal que le está costando mucho a la constructora… es un trabajo muy intenso”, manifestó el funcionario durante un recorrido en el que mostró los avances.
Campuzano Rivera reveló que a la Secoduvi le restaba tramitar el permiso de uso de suelo en el área que anteriormente ocupaba una zona habitacional del Ejército Mexicano, sobre el bulevar Guillermo Valle.
Refirió que hasta este mes de octubre habían sido invertidos en la construcción de la Plaza alrededor de 200 millones de pesos de los 350 que se tienen contemplados
Sostuvo que el proyecto de gran magnitud está inspirado en la arquitectura “Mudéjar”, retomada por el arquitecto poblano José Luis Esquerra, la cual fusiona la herencia cultural de la conquista y la indígena.
El funcionario mostró la cámara de video vigilancia que se instaló frente a la obra para monitorear el avance. Para la mecánica teatral, la empresa “Eletek” realizó supuestamente el diseño del proyectista a fin de que contara con los aditamentos acústicos para las obras de teatro, espacio que contará con mil 500 butacas.
La Plaza Bicentenario supuestamente contaría con un museo, camerinos y un patio de descanso, una sala de ensayos, salas para talleres de pintura y escultura, estacionamiento para 300 vehículos, elevador, restaurante, cafetería en una extensión de 2.6 hectáreas.
Fuentes confiables afirmaron a este medio de comunicación que el propio creador de la maqueta manifestó su enojo porque simplemente habían hecho “porquerías” con su diseño y dijo que estaba en la mejor disposición de comparecer ante cualquier instancia para que no se manchara su imagen como profesionista.
La otra versión
El pasado tres de marzo, el secretario de la Función Pública de Tlaxcala, Hugo René Temoltzin Carreto, informó que se suspendía la obra de la Plaza Bicentenario, proyecto que dejó inconcluso el ex gobernador Héctor Ortiz Ortiz.
En conferencia de prensa, señaló que la construcción de ese espacio presentaba irregularidades de carácter técnico y administrativo, por lo que se clausuraba dicha obra por 60 días para revisar el proyecto y realizar auditorías administrativas.
No obstante, la auditoria aplicada a la obra de la Plaza del Bicentenario duró más de 60 días, por lo que la semana pasada presentó el resultado de las mismas de la misma y que abarcó también la construcción del edificio de la USET.
Esta mismas revelaron que en ambos casos no se dio cumplimiento a las disposiciones normativas, contractuales, legales y técnicas aplicables, lo que dio como resultado obras que no cumplen con los principios de economía, seguridad, durabilidad, estética y satisfacción social.
Por lo anterior, la SFP notificará a la Secoduvi de los resultados de la auditoría en la SEPE el próximo lunes para que atienda las observaciones realizadas, mientras que en este mes concluirá el plazo para que esta dependencia presente la solventación correspondiente a la supervisión realizada en la Plaza Bicentenario.
Hugo Temoltzin Carreto, detalló que en el caso de la Plaza Bicentenario, la auditoría detectó que se pagaron obras no ejecutadas por un monto de 118 millones 320 mil 840 pesos.
Mientras que los estudios y proyectos pagados a las empresas Tada Arquitectos S.C. por un importe de dos millones 337 mil 372 pesos y a Ezquerra y Asociados S.C. por 11 millones 505 mil 652 pesos no fueron concluidos, precisó.
Además, explicó que no fueron presentados todos los planos, y que la obra carece de equipamientos, documentos de entrega, estudios de impacto urbano, expedientes, bases de licitación, actas de apertura técnica, económica y de fallo, oficios de autorización, y actas de entrega-recepción de las constructoras DMG Arquitectos S.A. de C.V. e infraestructura y Construcciones DEMI S.A. de C.V.
Golpeteo político: Ortiz
Este domingo, el diario digital e-consulta publica que el ex gobernador Héctor Ortiz no sólo se deslindó de las irregularidades encontradas en las obras inconclusas y de mala calidad realizadas durante su gestión, sino que consideró que estos señalamientos hechos por la SFP, son una cortina de humo para ocultar la ineficiencia de la administración que encabeza Mariano González Zarur.
Dijo que él no es el responsable de los más de 206 millones de pesos, en obras contratadas pero no ejecutadas, sino que en todo caso quienes tienen que responder a los deficientes trabajos son las empresas constructoras. “Sólo se trata de un golpeteo político en mi contra”, sostuvo.
Sin embargo, tácitamente salió en defensa de las firmas involucradas, al sugerir que tienen la posibilidad de contrarrestar con sus expedientes técnicos las afirmaciones de la Secretaría de la Función Pública e incluso, si el asunto se va a juicio tendría que entrar un perito especialista en la materia para determinar un resultado imparcial.
Lo cierto es que dicho edificio es un “elefante blanco” y ha sido el centro de la disputa por parte de grupos en el poder. Asimismo, está lejana la fecha para la culminación de la obra y por supuesto se desconoce en manos de quién quedará su administración, en este caso de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) o bien del gobierno del estado.