12 marzo, 2026
La polémica reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum mejor conocida como “Ley Maduro” no pasó en San Lázaro, debido a la rebeldía de sus aliados PVEM y PT.
La mandataria habló hoy en “La Mañanera del Pueblo”, de que su propuesta va por disminuir presupuestos para partidos y desparecer privilegios.
“Al pueblo de México le parece excesiva la cantidad de recursos públicos, en un país de grandes necesidades, que destine tanto recurso a los partidos políticos”. Se irá por el el Plan B.
“Que los consejeros del INE sigan ganando más que la presidenta, que se repitan funciones en los institutos federales locales, y que se destinen muchos recursos para esas áreas para grandes salarios, mientras hay muchas necesidades”, aseveró.
Lo cierto, es que esos privilegios lo gozan una demasía de mujeres y hombres ligados a las cúpulas del poder, y se niegan -desde mi punto de vista- a obstaculizar a la democracia.
Morena debería pregonar con el ejemplo. Hoy en día sigue criticando las viejas mañas de un PRI y PAN, cuando su realidad es demasiado parecida.
Cuando vemos a una dirigente estatal, Marcela González que habla de respetar las reglas de un juego, y en los hechos su actitud es otra, apoyando a su esposo Alfonso Sánchez.
A un secretario de Turismo, Fabricio Mena mostrando simpatías -en horarios de trabajo- hacia “El Delfín” del poder gubernamental.
Y tiene razón la presidenta cuando habla de la duplicidad de funciones de los organismos electorales, pero en este caso pretende Morena hacerlos más sumisos y anular su autonomía.
De nada sirven reformas a la Constitución y a las leyes secundarias si México y Tlaxcala, padecen un sistema de partidos putrefacto, sin pesos y contrapesos, sin vitamina política.
¿Erradicar privilegios?…
Sheinbaum argumenta que busca erradicar privilegios, pero está muy distante de lograrlo, para ello tendría que quitárselos a un puñado de morenistas que se resisten a dejarlos.
Y desde luego será difícil hacerlo cuando hay una chiquilla canalla que solo busca vivir de privilegios, cambiarse de camiseta a conveniencia, y rendirle tributo a la reina o rey.
Lo que pasó ayer con la no aprobación de la reforma electoral representa un procedente en lo político en México, porque el poder necesita de sus vasallos para concretar sus fines.
En lo local la ciudadanía observa a clanes familiares enquistados en el poder, antecedentes abusivos en el comportamiento de políticos, excesos en sus funciones, y partidistas saltimbanquis.
La misma reforma constitucional provocó un dolor de cabeza para el PT y PVEM, pero terminaron por ser los “traidores de la patria” para los morenistas.
Empero, Benjamin Robles el líder del PT en Oaxaca dijo tajante: “En la 4T nos han tratado como perros de rancho… Yo soy de la opinión de que no podemos ir otra vez como perros de rancho”.
Los rebeldes…
Derivado de lo anterior, los legisladores por Tlaxcala, Alejandro Aguilar, Irma Garay y Mariano Jiménez votaron en contra de la misma reforma, pues saben que la misma va contra sus intereses políticos, de cara a 2027.
Lo visto ayer en San Lázaro no tiene precedente, y veremos más adelante un sinfín de ocurrencias de actores políticos, debates estériles donde lo ganones serán los de la cúpula del poder y al pueblo les darán más circo.
Y lo peor son las autoridades electorales que están al servicio del poder y cuyos consejeros los paganos con nuestros impuestos.
¡Buen miércoles!…