10 septiembre, 2025
“El pasado 6 de septiembre, el alcalde Alfonso Sánchez García presentó su primer informe de gobierno, destacando avances en seguridad y obra pública. Sin embargo, la ciudadanía vive otra realidad:
Balaceras, robos, desalojos, falta de agua y un Zócalo colapsado por lluvias y basura reflejan las carencias que aún persisten”, es lo que destaca la plataforma de noticias Escenario Tlaxcala.
Me llama poderosamente la atención este breve texto, y sí es lo que vive un capital sin esperanza, y lejos de alcanzar lo que fue en el antaño.
Era una ciudad ordenada, limpia, segura, con una Plaza de la Constitución bonita, con identidad.
Una lástima que “El Pañalón” -como le apodan varios de sus periodistas cómplices- tenga a un municipio que dejó de ser próspero.
Y lo peor del caso es que la tenga como rehén de sus intereses, en su intentona por gobernar el estado.
Imagínense desde Emilio Sánchez Piedras -excepto Alfonso Sánchez Anaya- hasta Lorena Cuéllar les costó mucho trabajo escalar política y socialmente para ser mandatarios.
Y ahora un politiquillo pretende administrar al estado, y un asunto que debe explicar cuánto ganó con Agua Marina, la distribuidora oficial de agua purificada en la gestión de su padre.
La ciudad navega en el olvido, en un sistema de drenaje que se colapsa mientras llueve, mujeres y hombres que escuchan balaceras, comercios donde ejecutan a personas, familias que atrapan delincuentes en sus propios domicilios, calles con hundimientos, etcétera.
Una lástima que haya pseudo periodistas y ciudadanos que le aplaudan a este politiquero sus inacciones.
Qué diría Miguel N. si observara la nueva realidad de la capital, y que la poetizó como la “Bella Tlaxcala”.