2020, año de infinitos contrastes

29 diciembre, 2020

De plano 2020, año de infinitos contrastes. Año de asignaturas y hechos.

365 días que agonizan lentamente al compás del tiempo. Siempre andariego.

Hoy, es momento para recapitular experiencias a la sombra del Sars-CoV-2.

Escribí estas palabras al pie de un gélida aurora, de este crudo invierno.

A través de un ventanal observé una inmensa capa de estrellas que daba inicio a otro día.

Y justo atrás un sol naciente en cuyo horizonte estaba el Matlacuéyetl.

Mientras escribía escuché el cantar de un gallo incansable. El incesante pitido de una locomotora.

Y los pájaros en plena composición poética en plena alborada. ¡Vaya sinfonía!…

Deduje, que siempre hay que dejar en la memoria colectiva lo que uno siente, con absoluta libertad.

Son palabras bien articuladas que nacen justo cuando 2020, da sus últimos latidos.

Para muchos un año que dejó un descarnado mensaje para la humanidad.

Para otros un año de oportunidades.

Desemejanzas con profundo significado.

Recordé que en mis apuntes de marzo, en el inicio de esta feroz pandemia redacté sus efectos, su crudeza, sus miles de rostros.

Nadie para ese entonces pensaba que llegaría la efectividad de la ciencia.

Una vacuna dogmática, punto esencial para seguir creyendo en la fe.

Son diez meses donde hemos perdido seres amados y amigos. Cruda lección de vida.

Me estremece enterarme que la muerte y ese mendigo virus del COVID-19 siguen con su ritual, con su propia danza.

Ahora, entiendo perfectamente una frase de Mahatma Ghandi: “El futuro depende de lo que hagas hoy”.

Y sí, la vida es hoy. Es genial ser un apasionado de las letras, y es la única vía para mover corazones.

Dedico mis palabras para todas aquellas personas que ya no están con nosotros.

Hoy el rictus del duelo, el de la religiosidad está en pausa, pero el recuerdo por ellas y ellos siempre perdurará.

Que sea 2021, el inicio de una nueva era. El horóscopo chino dice que será el Año del Búfalo.

Y que el espíritu de ese imponente animal vendrá con suma fortaleza espiritual.

Sea dicho presagio para cumplir anhelos y retos en la vida. Sea 2021 -que en unas horas dará sus primeros latidos- para honrar nuestra salud.

Sin ella, jamás podrá haber sueños y anhelos. 2020 está agonizando lentamente. En unas horas será parte de una dramática historia.

Así nos tocó enfrentarlo.

Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla) expresó algún día: “¡No tengan miedo! ¡Abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo!”…

¡Que así sea!…

Escribe Francisco Javier Conde

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