Dioniso y la consulta popular

Corrían los años de 1880-1884, durante este periodo el General Manuel del Refugio González Flores fungió como Presidente de México. Amigo y compadre de Porfirio Díaz, y posteriormente enemigos políticos, como suele suceder en este tipo de ambientes.

Fue el propio Porfirio Díaz quien decidió someter a juicio a su compadre y ex – aliado por actos de corrupción. Un Gran Jurado del Congreso de esa época se encargó de llevar la investigación. Finalmente, el Poder Judicial determinó que no era posible enjuiciar a un personaje de esta investidura, pues la Constitución sólo permitía este supuesto en casos de delitos electorales y traición a la patria.

En tanto, un dos de julio del año 2002, el expresidente Luis Echeverría Álvarez era citado a comparecer ante el Ministerio Público de la Federación, acusado de los delitos de desaparición forzada, genocidio y homicidio por la extinta Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, que estuvo a cargo de Ignacio Carrillo Prieto.

Sin embargo, en el mes de marzo del año 2009, un Tribunal Colegiado en materia penal, lo absolvió del delito de genocidio y lo declaró inocente de los demás crímenes que se le imputaban.

Lo anterior, viene a colación porque se ha decidido llevar a cabo una consulta ciudadana para enjuiciar a cinco expresidentes de la “era neoliberal”. Le van a cuestionar a Usted como ciudadano, más o menos así; ¿Está de acuerdo en llevar a juicio a los expresidentes de la Republica por actos de corrupción?, desde Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Considero que la mayoría y, sino que por unanimidad va estar por la afirmativa. Esto suena lógico en una sociedad dolida por la corrupción y la impunidad en la que se ha convertido el fuero constitucional para los representantes populares y funcionarios de alto rango. Una excepción constitucional para que cometan una serie de actos delictivos, y por dicha cláusula constitucional no puedan ser juzgados como todo ciudadano común y corriente.

He afirmado en las aulas universitarias que este fuero es un acto de discriminación, para crear ciudadanos de primera y de segunda. Y sobre todo para que la justicia sea selectiva. Afortunadamente ya existe una iniciativa para eliminarlo del andamiaje constitucional.

Pues bien, la finalidad de juzgar a un alto representante popular o funcionario, es un hecho loable y de justicia con las miles de víctimas de este país. Lo que no puede justificarse es el método empleado. La consulta popular está diseñada en el artículo 35 de la CPEUM, como un derecho ciudadano para conocer su opinión sobre temas de transcendencia nacional.

Someter a consulta el enjuiciamiento a los ex –mandatarios, suena más a espectáculo que a la seriedad, imparcialidad y rigor jurídico que el caso amerita. Temas como el debido proceso, la presunción de inocencia se estarían vulnerando, en un sistema garantista como está diseñado el derecho penal en México y sería un elemento clave para que los enjuiciados nunca pisaran la cárcel. Y todo terminaría en un juicio de buenas intenciones que el Poder Judicial Federal terminaría echando abajo. La historia se puede repetir.

Si a esto le adherimos, sobre qué cargos o hechos delictivos se estaría enjuiciando a cada uno de los acusados, se deben tener presente las pruebas suficientes y, que además los delitos no hayan prescrito.

Recordar que existen las instituciones que pueden contar con todas estas documentales, para presentar las denuncias correspondientes: la Auditoria Superior de la Federación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Secretaria de la Función Pública o la misma Fiscalía General de la República.

Jugar con las emociones de la sociedad, sin hablar con la verdad, en un futuro se puede convertir en una decepción y terminar con más de lo mismo. Recordar que Dioniso, en la mitología griega fue el Dios del teatro, las fiestas y el vino. En suma, era el señor del espectáculo. Querer gobernar bajo estas premisas, al momento produce felicidad, pero mañana puede ser un desencanto total.

Escribe Francisco Mixcoatl ANTONIO

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