Ejemplo de civilidad

06 marzo, 2020

En los últimos días, los jóvenes -mujeres y hombres- han puesto el ejemplo de lo que es un movimiento pacifico tanto en Tlaxcala como Puebla, solamente para exigir paz, seguridad, pero sobre todo respeto.

Lo ocurrido, en la facultad de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATX), es una clara manifestación de ideas por parte de mujeres que se sienten acosadas sexualmente por parte de algunos catedráticos.

Y es que el movimiento realizado justo hace una semana dejó un claro ejemplo de civilidad; de que la violencia no debe ser parte de la protesta, a sabiendas de que es un derecho Constitucional poder expresarse libremente.

Sin alteraciones al orden público decenas de mujeres estudiantes y hombres universitarios caminaron con pancartas en mano para exigir respeto dentro de la máxima casa de estudios.

Pese a las presiones de las autoridades universitarias para que no protestaran el colectivo de mujeres no se rebeló, solamente hizo uso de su fuerza para demandar cero hostigamiento sexual, una práctica recurrente en esa y otras universidades del estado.

En su protesta lograron el cese de cuatro catedráticos, y que la UATX lleve a cabo una investigación interna sobre el actuar de los profesores señalados.

Lo anterior, marcó un parteaguas porque en la máxima casa de estudios, parecía un pecado rebelarse en contra de quienes tienen el poder político de la misma.

Hoy es diferente, los jóvenes solamente alzaron la voz para defender sus derechos, para exigir respeto dentro de las aulas.

Al rector de esa universidad, Luis Armando González Placencia le quedó claro que los universitarios tienen el poder para transformar la universidad, y desde luego Tlaxcala, así como México.

Otro caso, el de Puebla donde miles de universitarios y ciudadanos marcharon para exigirle a un gobernador gris (Miguel Barbosa) que destine mayor seguridad para ellos.

Esto frente al cobarde homicidio de tres alumnos -dos de ellos colombianos- en el municipio de Huejotzingo. El clamor popular está de su parte, y es mediante el uso de la razón y no de la violencia como se pueda cambiar a México.

Desde la Redacción

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