Chairos lorenistas indignados

Muchos chairos se encuentran indignados de lo que ocurrió -hace días- en la población de Macuspana, Tabasco, lugar donde surgieron abucheos contra del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Acción que aplaudieron los fifís,entre ellos, un amplio sector del PRI de Tlaxcala, quienes compartieron gustosos memes, videos y notas periodísticas en las cuales muestra a un mandatario encolerizado.

López Obrador, como siempre protagonista de sus propias acciones intentó acallar a quienes lanzaron rechiflas -en un principio- contra el alcalde morenista de ese lugar Roberto Villalpando, y solo hizo reaccionar a un avispero.

Dijo el presidente que la politiquería no le gusta, y hasta amago con retirarse de ese lugar de Tabasco, su tierra natal.

Por ello, los chairos al servicio de Lorena Cuéllar Cisneros reaccionaron en las redes. Enojados por la humillación que recibió AMLO dijeron que los tabasqueños debieron guardar respeto hacia la emblemática figura del hombre del águila.

En Facebook, principalmente, esos chairos malvados quisieron quedar bien con la jefa de cuadrillas de la delegación de la Secretaría de Bienestar, pero como en la política la moral vale para dos cosas, no se acordaron cuando varios de ellos orquestaron sendas rechiflas hacia el gobernador de Tlaxcala, Marco Antonio Mena.

La memoria de esos chairos quedó superada por la agresión verbal que recibió Andrés López, esas risas burlonas las cambiaron por letras con veneno puro contra aquellos que abuchearon al mandatario federal.

Aquí reproducimos, el diálogo del jefe del Ejecutivo Federal con sus paisanos:

– ¿Saben cuántas becas estamos entregando?, preguntó el presidente.

– ¡Faltan!, le gritaron

– Claro que falta, pero ¿saben cuántas llevamos entregadas? Once millones de becas en todo el país. A ver, les pregunto ¿no todos los que estudian preparatoria tienen sus becas?, dijo López Obrador.

– ¡No!, le gritaron.

– Ah, ¿cómo que no?, ¿cómo que no? La mentira es del demonio, es reaccionaria, conservadora; la verdad, es revolucionaria. ¿Están recibiendo, repito, sus becas los que estudian preparatoria?

Y entonces predominó el “sí”.

Luego comenzó el tema de los gritos nuevamente contra el alcalde.

“Miren, ahí está, ahí están los gritos. ¿Qué ganamos con eso?, ¿van a seguir gritándole al presidente municipal?”, preguntó López Obrador a la gente.

Entonces se escuchó el grito de “¡sí”.

Ante ello, López Obrador dijo: “Pues yo no estoy de acuerdo. No voy a hablar, ya saben que yo soy terco, hasta que escuchen. Me dio mucho gusto estar aquí con ustedes. Ya no voy a poder seguir hablando, porque así no se puede. No quiero politiquería, no quiero grilla. ¿Me van a escuchar?”

Los gritos continuaron, pero el presidente de México permaneció enojado en ese sitio. Aquí termina ese diálogo áspero.

La otra realidad…

En una reciente publicación de la revista inglesa The Economist lanzó una dura crítica contra AMLO, señalando que ‘lo que ofrece es teatro’ cuando ‘el país necesita política’.

En la sección Bello, que es como el editorial de casa, se puede leer el artículo titulado «Mexico needs statecraft, yet its president offers theatre» (México necesita manejo estatal, pero su presidente ofrece teatro).

La publicación inglesa resalta que los mexicanos ‘se han indignado este mes por dos asesinatos brutales: uno de una mujer cuyo cuerpo fue mutilado por su pareja, el otro de una niña de siete años que fue secuestrada y aparentemente torturada’, con respecto a los casos de Ingrid y Fátima, que tuvieron lugar en de febrero.

A lo que el presidente simplemente respondió que es la suma de estragos que ha dejado la política neoliberal del pasado. ¿O sea cómo?…

Y ahora que le tocó a López Obrador y no a Marco Mena, los chairos lorenistas pretenden hacer un linchamiento mediático contra esos tabasqueños que se atrevieron a criticar al presidente.

Por su parte, los fifís -muchos al servicio del PRI- aún disfrutan, gustosos ellos, lo que padeció López Obrador, así como si estuvieran en un partido de fútbol de la liga de Contla, donde los partidos se resuelven a garrotazos.

Basta recordar que el pasado cuatro de enero, Andrés López le preguntó aquellos que abuchearon a Marco Mena en San Pablo del Monte, Tlaxcala: «¿No quieren ustedes unidad en el país?»

Y expresó que esta unidad debería estar acompañada de justicia, democracia, diálogo, y respeto, pero todo indica que a los chairos de Tlaxcala les dieron agua de su propio chocolate.

Vaya que el ex presidente de México, Benito Juárez tenía razón: «Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es La Paz». Pero los chairos y los fifís no asimilan esa frase, y se dedican a hacer politiquería barata.

Desde la REDACCIÓN

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