¡Qué poca!… Memoria

Es una verdadera lástima que los Diputados Locales prefieran andar negociando ferias, obra pública, legislando ocurrencias, dando capotazos a los vetos del Ejecutivo que recordar a dos ex integrantes del Poder Legislativo que fallecieron apenas.

Muchos ciudadanos sobre todo los familiares de Miguel Arroyo Rosales y Alberto Amaro Corona creían que los actuales Legisladores guardarían un minuto de silencio en la memoria de ambos, y nada de eso ocurrió a ocho días de su muerte.

Es una falta de cortesía política y sobre todo institucionalidad porque ambos perredistas ocuparon una representación en ese poder.

Vaya que es una calamidad de los integrantes de la LXIII Legislatura omitan el deceso de ambos políticos. Sus nombres están inscritos en las paredes del Congreso del Estado, pero la memoria de los Diputados es poca.

Es más, en su página web institucional olvidaron colocar un moño negro en señal de luto, aspecto que a su «flamante» vocero David Rodríguez Silva, no se molestó en investigar tal dato.

En los archivos multimedia de ese mismo portal web, no existe registro alguno de un pronunciamiento o minuto de silencio.

Por ejemplo, Miguel Arroyo Rosales fue un destacado deportista de Huamantla. Hombre sencillo, trabajador, amante de las bicicletas y que le dio gloria a Tlaxcala en diversas justas deportivas a nivel nacional e internacional.

Asimismo, Alberto Amaro Corona, siempre fue polémico, arrebatado, líder de tianguistas en Texmelucan, Puebla y ex alcalde de Papalotla.

Ambos perredistas merecían ser recodados -cada quien a su modo- por parte de los Diputados Locales, que navegan en los escándalos más que en la institucionalidad que requiere el Poder Legislativo.

Un minuto de silencio, un réquiem, un homenaje también debería haber ocurrido en el Instituto Estatal del Deporte (IDET), para Arroyo Rosales cuyo titular parece estar durmiendo al igual que los Legisladores.

¡Qué poca!… memoria.

Desde la Redacción

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