Alcaldes, y sus delirios

En una «entrevista» informativa que concedió el alcalde de Apizaco, Julio César Hernández Mejía, el pasado lunes habló de la inseguridad que atraviesa la comuna que administra y de un cateo realizado en un hogar de esa comuna, el pasado fin de semana.

En sus dichos -argumentó- que en Apizaco se han hecho la mayor parte de acciones policiacas de todo Tlaxcala, minimizando lo que los Gobiernos Estatal y Federal han efectuado, en este ámbito.

Habló y habló, sin ofrecer datos duros. Pidió más sensatez a los medios de comunicación en la forma de informar sucesos.

Observé una transmisión que realizó dicha autoridad en su cuenta de Facebook, en la que intentó justificarse, de lo que sucede en esas calles donde la inseguridad deambula.

El alcalde parece que armó una conferencia de prensa a modo, sacada de la manga con reporteros dóciles, sonrientes y hasta complacientes.

Lo peor del caso, es que generalizó en el sentido de que los medios de comunicación son casi, casi los responsables de la ola de morbo mediático.

Empero, no quiere aceptar que son varias páginas de Facebook «patito», las que ocasionan lo anterior con sus contenidos dañinos, con pseudo reporteros, creados por propios intereses. Está claro que el panista es poco observador.

Al alcalde, convertido en un franco ombusdman de la prensa, dueño de su verdad, le debe quedar claro que no nos corte con la misma tijera, porque sencillamente en ÍNDICEMEDIA todas sus publicaciones tienen rigor reporteril.

Como responsable de este diario digital y columnista, le sugiero que lea contenidos serios, y no se desgaste en andar mal informando también a la sociedad.

Es una lástima que generalice al decir que desinforman los mass media, cuando su área de comunicación social es la instancia que abona a ese síntoma dañino.

Prueba de ello, fue lo que ocurrió el pasado viernes cuando dio a conocer que jamás había ingresado un comando armado a la casa de un «periodista» en una colonia de Apizaco.

Citó que había sido un operativo oficial el que llegó hasta esa vivienda; y de ahí su vocería, se dedicó a mal informar, incurrió en sendos yerros, errores inadmisibles de una institución pública.

Primero, el área de prensa comunicó que había sido la Fiscalía General de la República (FGR), la instancia que ejecutó esa misma acción, luego la misma vocería corrigió y citó que había sido la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Y la misma PGJE desmintió dicha versión, y por tercera ocasión, el área de comunicación social modificó su postura y añadió que fue la Fiscalía General de Justicia del Estado de Puebla. O sea no fue ¿ni Chana ni Juana?…

Tal parece que el presidente municipal no está debidamente informado, y está corroborado que sí hubo una acción de tipo judicial en la casa de un «comunicador», y que provino directamente de otro lugar del país. ¿En busca de que?

Está claro que el munícipe intentó -este lunes- distraer la atención de la opinión pública y salió a dar una «entrevista», sin abonar a lo positivo.

Además, es real que en su natal municipio el fuego cruzado existe al igual que la sangre derramada en varias de sus calles, y ladrones que asaltan a cualquier hora del día, a punta de pistola.

Lo peor del caso, es que hay ciudadanos que han tenido que hacer justicia por su propia mano, han disparado a probables delincuentes, para defenderse como el caso de un militar en retiro. ¿y la poli?… Bien, gracias.

Una raya más al tigre. Vaya que los excesos en su corporación policiaca también existen. En ese municipio, los apizaquenses y foráneos circulan en sus autos con temor a ser golpeados por los elementos de tránsito. Le salieron muy bravos.

En las mismas redes sociales hay videos que muestran los excesos de sus efectivos, que prefieren el uso de la violencia que levantar una simple multa ante una falta vial cometida.

También se han evidenciado videos de posibles actos de tortura en el interior de la policía rielera, los cuales su misma gente -dicen las lenguas viperinas- ha filtrado a la prensa.

Es más, un reciente caso indignante fue la acusación de abuso sexual que enfrentan tres policías en contra de una mujer.

Derivado de lo anterior dichos elementos de seguridad fueron vinculados a proceso, esa decisión tomó el Juez de la causa.

En Apizaco han ocurrido hechos reales, lastimeros, palpables y que han indignado no solo a los apizaquenses, sino a los tlaxcaltecas. No dudamos que Hernández Mejía sea un hombre bien intencionado, pero está mal asesorado.

Reitero no haga llamados a todos los medios, mejor póngale nombre a las cosas. En ÍNDICEMEDIA siempre se verifica el origen de la información y no andamos por las redes causando morbo informativo. No se confunda.

Y vaya que el alcalde tiene asuntos qué tratar en el terreno de la seguridad, y si desea cumplir cabalmente con la población como lo plasmó en su Plan Municipal de Desarrollo (PMD), ponga orden, donde debe hacerlo.

Quizás el alcalde no leyó una reciente publicación del diario El Sol de Tlaxcala la cual señala que en las redes sociales ciudadanos apizaquenses piden la destitución del Director de Seguridad Pública, Eduardo Villarreal Badillo.

En los corrillos de ese ayuntamiento circula la versión, de que por una razón muy particular el alcalde mantiene a dicho personaje policiaco, mientras que priva el desorden en esa corporación.

Por cierto, también se han registrado dos hechos indigentes en los últimos 15 días en las calles de Apizaco, producto de la intolerancia como lo sucedido en el exterior del bar «La Curva» y lo ocurrido el sábado pasado en la colonia Fátima.

Es una muestra que en ambos casos los policías llegaron tarde, cuando dos cuerpos yacían sobre el suelo, cuando lo anterior quizás se pudo evitar.

Ya para finalizar sobre el tema de Apizaco, le conmino al alcalde que respete el derecho a disentir y más aún que respete la libertad de expresión y de prensa; no está por demás leer, escuchar o ver contenidos serios. Cada quien consume lo que se merece.

En verdad, presidente municipal no nos corte con la misma tijera, porque entre periodistas y medios de comunicación hay jerarquías, como entre políticos hay niveles. ¿O no?

Me comentan que Usted, hasta se enojó con algunos medios que difundimos el choque de Santa Claus, en la pasada Navidad. Nosotros qué culpa de que Papá Noel, y sus renos anduvieran distraídos. ¿Eso qué?…

El mismo síndrome…

Parece que el síndrome de los delirios de persecución mediática está de moda, entre los alcaldes. En Huamantla, Jorge Sánchez Jasso y en Totolac, Giovanni Pérez Briones.

Ambos andan bien sacados de onda -como dicen los chavos- por las críticas en redes y en la prensa, en su contra.

El primero citó a varios reporteros de la fuente del ayuntamiento para condicionarlos el pasado lunes. Quizás el tema del posible Juicio Político, en su contra, lo tiene estresado.

Textualmente les dijo que les quitaría sendos convenios publicitarios a algunos porque andan coqueteando con el diputado local, su adversario político José María Méndez «El Chema». A bocajarro les externó que «no se puede estar bien con Dios y con el Diablo». ¡Ah caramba!…

Mientras que el segundo edil, el de Totolac armó una supuesta rueda de prensa -en la capital- para defenderse de los «ataques mediáticos», y negar lo que es una realidad en ese municipio.

En los últimos días, se han registrado robos en comercios, de llantas de automóviles, y lo más violento fue el fin de semana cuando en un antro -adentro o afuera, no se sabe- de la «Biblio-tk» navajearon a dos.

Queda en evidencia que los tres alcaldes buscan show en las redes sociales y quieren culpar a los medios de lo que han dejado de hacer, como es combatir a fondo la inseguridad que tanto lacera a mujeres y hombres, de todos los extractos sociales.

¡Tiempo al tiempo!…

Escribe JAVIER CONDE

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