¿Sánchez Jasso, no puede?

Hace unos días dábamos cuenta de la inseguridad que vive Huamantla, donde las ejecuciones no paran, ante una autoridad local indiferente, opaca e incapaz.

Reproducimos lo que escribimos en este mismo espacio de opinión, y parece que del 23 de octubre a la fecha las calles se siguen tiñendo de sangre. Esto se redactó:

En Huamantla está claro que prevalece el desorden y la violencia en todos sus polos ante la ineptitud de su autoridad local, que prefiere dormir el «sueño de los justos», antes que poner orden y aplicar la Ley correctamente.

De agosto a octubre, se han visto acciones que rayan en la impunidad por parte de algunos de sus habitantes, sin que haya acciones contundentes para poner orden.

Jorge Sánchez Jasso, decidió invertir dinero para seguridad pública con la compra de vehículos que no son aptos para el mismo fin, y optó adquirir camionetas que supuestamente son utilizadas para que los políticas echen rostro.

Mientras que en las calles los robos a comercios y casas habitación al igual que las ejecuciones y las broncas entre pandillas, y ahora hasta carreras infernales de automóviles en pleno centro de Huamantla.

Además del probable secuestro -a plena luz del día- de una mujer que investiga la Procuraduría General de Justicia (PGJE), son tan solo episodios que vive casi a diario la ciudadanía.

Está claro que en esta comuna hay ingobernabilidad en el aspecto de seguridad, lo que deja ver que el alcalde Sánchez Jasso, le queda grande el cargo.

Su actuación raya en el cinismo porque cree que utilizando algunos medios de comunicación «patitos» y cuentas en redes sociales falsas para manipularlas, el pueblo no se dará cuenta de las debilidades de un hombre que ha sido peor que Carlos Ixtlapale Gómez y otros más.

Algunos de sus defensores en las benditas redes -como las bautizó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador- han señalado que el alcalde tiene el derecho de dormir y que no se le debe molestar en la madrugada.

Sin embargo, cuando tomó protesta juró y perjuró que velaría por los intereses de Huamantla, de sus habitantes. Asumió un compromiso diario por cuatro años y ocho meses.

Así que la Ley no establece días mucho menos horario para que una autoridad cumpla con su deber, así que fájese los pantalones señor Sánchez y ponga orden en el pueblo.

Si no puede entonces deje que la señora presidenta, su esposa lo haga, tal vez ella si tenga valor para hacerle frente al desorden que prevalece en Huamantla.

A esto se le suma una trágica escena, es una capea prohibida en el barrio de San Lucas, el domingo pasado. En una cruenta escena una res brava cogió a un joven propinándole una severa golpiza.

Al alcalde dormilón hay que refrescarle la memoria -si es que la tiene- que hay un reglamento recientemente aprobado y publicado en el Periódico Oficial de Estado, el cual señala que toda persona que realice una capea deberá tener el permiso de su respectiva autoridad.

Una sugerencia señor alcalde… ¡pónganse a leer!… y fájese los pantalones. ¿O qué le da miedo?

Lo de ayer…

Lo sucedido, el pasado lunes cuatro de noviembre deja sinnúmero de dudas que la propia policía municipal pretende ocultar, y que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), ya investiga.

Es más, dicen que Alejandro N. fue uno de los socios del bar Mantra que hace dos años fue incendiado en plena feria, por sujetos desconocidos.

Lo anterior, después de que «cadeneros» violentos propinaran salvaje golpiza a dos jóvenes. Sánchez Jasso, no debe ser cínico mucho mitómano y aceptar su realidad, en la pasada feria presumió que la Guardia Nacional patrullaría el municipio, pero jamás se le observó.

Es el momento, que el Gobernador del Estado, Marco Antonio Mena, jale las orejas al alcalde dormilón y le exija que se ponga a trabajar por el bien de Huamantla, cuyo mote de «Pueblo Trágico» lo tiene bien ganado.

Desde la Redacción

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