01 agosto, 2019
Un tema escabroso y que puede tardar tiempo en resolverse, es el de la “malla antiinmigrantes” colocada en la tercera privada de la calle Álvaro Obregón, colonia Ferrocarrilera, de la ciudad de Apizaco, la cual obstaculiza el paso libre de las personas y específicamente de indocumentados que buscan llegar a la Casa del Migrante “La Sagrada Familia”.
Así lo reconoció el Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Víctor Cid del Prado Pineda, quien señaló que se requiere de mucho diálogo y de que coincidan voluntades para poder llegar a una solución que convenga a todos.
En entrevista, el Ombudsperson confirmó que por parte de la asociación civil “Un Mundo, Una Nación” que administra la Casa del Migrante y por parte del padre Elías Dávila Espinosa, titular de la Pastoral Migrante de la Diócesis de Tlaxcala, se presentó una queja por el impedimento a la libre circulación en esa zona y de momento personas de la CEDH lleva a cabo las actuaciones correspondientes.
Asimismo, dijo que es complicado adelantar que esa situación pueda derivar en una recomendación al Ayuntamiento de Apizaco que fue el que colocó la malla, pues si bien obstaculizó el libre tránsito, también respondió a una solicitud de vecinos que tienen igual derecho a la protección de su integridad y patrimonio.
“El tema es de mucho andar y mucho ponerse de acuerdo, incluso hasta cuestiones de seguridad en donde tiene que intervenir la policía municipal, la policía estatal, Migración, nosotros y los vecinos que son los que inmediatamente resiente los efectos. Hay también muchos voluntarios que ayudan pero de pronto es pesado para ellos”, comentó.
Por lo tanto, Del Prado Pineda señaló que la resolución del tema no es cuestión de tiempo, sino de organización y de que los vecinos se pongan de acuerdo, incluso de la participación de la empresa Ferrosur por los barrotes colocados a un costado de las vías que también ponen en peligro a los migrantes cuando intentan bajar de “la bestia” en movimiento.
“Recalcar que el tema no solo corresponde al municipio pues eso sería una salida fácil, sino de alcanzar voluntades porque a nadie le conviene echarla la piedrita al otro”, concluyó.
El argumento de un grupo de vecinos para instalar la malla desde mediados de junio, fue que los migrantes provocan mal aspecto y pueden traer consigo actos delincuenciales.