Cruz Roja, un nido de intrigas

La delegada estatal de la Cruz Roja, Silvia Elena Rodríguez Guajardo parece que quiere emular a «Varguitas» aquel personaje populacho de la película la Ley de Herodes, porque se reeligió, sin consultarlo con nadie por dos años más.

Y más aún hacer de esta loable institución un nido de intrigas y de dudas sobre su actuar, por lo que quiera o no está obligada a transparentar su desempeño porque finalmente es dinero público.

Dicen en los corrillos de la benemérita que dicha mujer de origen poblano, pretende imponer desde familiares hasta amigos en las diversas delegaciones municipales de la entidad.

Por ello, ha recurrido hasta el supuesto hostigamiento, con el fin de que presidentes de algunas delegaciones municipales renuncien a su encomienda antes de tiempo.

Además, documentos que fueron entregados a este columnista muestran que la mujer que se siente de la real socialité, es decir, de la sociedad pulguera de Tlaxcala, hace y deshace dentro de la Cruz Roja, sin someterlo a un consejo.

Por ejemplo, hace varios días dicen que vendió, sin reportarlo a nadie, la ambulancia de rescate urbano a un particular, cuando la misma unidad estaba asignada a la Cruz Roja de la capital.

Ahora bien se menciona que esta unidad vehicular fue remitida -por falta de espacio para estacionarla- a la delegación de Chiautempan, y de ahí jamás se le volvió a ver.

Sería bueno que dicha mujer que pretende perpetuarse en el poder rinda a la sociedad tlaxcalteca, un informe de labores en el cual indique cómo ha gastado cada peso.

Ante las supuestas intrigas, los malos tratos que hay por parte de la señora delegada, y más aún de las dudas sobre su actuar, es necesario que haga un ejercicio de transparencia.

Tarde o temprano, la verdad se sabe y sería bueno que hiciera un compromiso interno de que no buscará reelegirse, por tercera ocasión, aspecto que es mal visto actualmente.

El actuar de «Chivis» me hace dudar si para el próximo año cooperó en la colecta anual.

En verdad, ¿habrá rendición de cuentas en la Cruz Roja? pues solamente ella y sus incondicionales saben cómo gastan cada peso aportado por ciudadanos de buena voluntad.

Así que debería hacer un ejercicio de rendición de cuentas para que nadie dude sobre su despeño, pero lo que si es demasiado criticable es que pretenda perpetuarse en ese cargo. ¿Cómo para qué?…

Pese a todo, le damos un voto de confianza de que las finanzas de la Cruz Roja, son sanas, empero, le recomendamos que haya transparencia. Solo eso.

Escribe JAVIER CONDE

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