Partidos políticos y ¿renovación?

Como a la naturaleza, así le ha llegado el tiempo a los partidos políticos de renovarse ante la exigencia de los nuevos tiempos, ¿rendirán frutos?

Apenas parece que los institutos políticos comienzan a asimilar el hecho (no bien a aceptarlo) y a salir del shock que supuso el triunfo a Andrés Manuel López Obrador, así como a gran parte de los candidatos que se beneficiaron de su impulso.

Acción Nacional fue el primero en salir del letargo. No obstante y aún con una nueva dirigencia, le ha faltado fuerza como oposición al grupo que obtuvo la victoria el 1 de julio de 2018.

Ahora, están en marcha los procesos del sol azteca y del tricolor, el primero hacia este verano y el segundo hacia septiembre. ¿Será el cambio en la cúpula suficiente para adaptarse a las nuevas necesidades del país? Seguramente no.
En ambos casos, quienes buscan la dirigencia apelan a regresar a su militancia, a escuchar al pueblo, a aprender de los errores.

Ojalá no sea sólo la militancia que ellos quieren escuchar, ni sólo el pueblo que les financia o les apoya, y ojalá no sólo busquen aprender de sus errores electorales o de gobierno.

En la complejidad del mundo actual, los partidos políticos han perdido gran parte de la esencia que antaño les identificaba como promotores y formadores de ideología, como impulsores y constructores de un proyecto de nación.

Con el paso de los años, las palabras izquierda y derecha han desdibujado sus líneas y perdido su significado en un afán protagónico, oportunista, ambicioso del poder per sé y no como una herramienta.

Esto, sin embargo, no es sólo cuestión de los partidos; más bien, creo, una pérdida de identidad en general.

Todos los partidos políticos, incluido Morena, tienen el gran reto de remontar un México que a veces puede ser tan difuso en sus exigencias y que otras más puede ser radicalmente inflexible.

En consecuencia, tienen el reto de convertirse en una opción que trascienda lo electoral y sume al progreso de una nación tan diversa y plural como la nuestra.

Por cierto, bien le vendrá a Morena estar pendiente de esos procesos de renovación y escuchar también los reclamos tanto de militantes como del pueblo.

De ello podrá aprender, pues considero que buena falta les hace, y reconocer en sí aquellos vicios que -a pesar de los dichos del presidente- no han logrado dejar atrás.

Escribe Zurya ESCAMILLA DÍAZ

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