Con perros y gatos, protestan activistas contra ley de Protección Animal

Con 20 votos en lo general y 16 votos en lo particular, este día fue aprobada la Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado de Tlaxcala, la cual exceptúa a los toros de lidia y a los gallos de pelea.

Personas con pancartas, acompañados por perros y algunos gatos, hicieron presencia este martes en la sala de plenos del Congreso del Estado, durante la presentación del proyecto que fue aprobado en términos generales.

Sin embargo, el artículo 139 de dicho ordenamiento fue causa de discusión entre los legisladores. Por un lado, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes (PRD), indicó que al modificar este artículo para exceptuar a toros de lidia también se afectaba al resto de los animales con su redacción.

Indicó que aún mantener a los toros usados en la fiesta brava es incongruente con la aprobación de esta ley, pero reconoció que hay un decreto que establece esta actividad como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado.

Por lo que pidió a los activistas reunidos en el pleno dar un paso a la vez y propuso la siguiente redacción para el mencionado artículo que prohíbe:

«Provocar la muerte de animales por envenenamiento, asfixia, el uso de ácidos corrosivos, e instrumentos punzo cortantes, golpes; así como el uso de métodos o procedimientos que causen dolor o que prolonguen la agonía de éstos, exceptuando los toros de lidia empleados para la fiesta brava».

En su intervención, el diputado Rafael Ortega Blancas pidió también agregar a los gallos de pelea en la redacción de este artículo. Ante las increpaciones de algunas personas del público por su actividad como torero, aseveró que cuando un toro de lidia sea usado como animal de compañía, él mismo apoyará la desaparición de la tauromaquia.

La propuesta de exceptuar ambas actividades fue aprobada por 16 votos de los legisladores presentes en la sesión. Situación que celebraron quienes la escuchaban.

Con esta ley se busca evitar malas prácticas en la comercialización de animales de compañía y garantizar su bienestar, propiciar una cultura de igualdad y respeto hacia los animales; así como asentar una serie de obligaciones para dueños, médicos veterinarios y población en general.

Además, ante el aumento de perros y gatos abandonados, buscan prevenir focos de infección derivados de este tipo de prácticas.

La regulación abarca a los animales domésticos, los usados para enseñanza e investigación, venta, producción y trabajo. También protege a los animales relacionados con la actividad turística y su hábitat, como las luciérnagas.

Zurya ESCAMILLA/ Redacción

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