21 marzo, 2018
“Hoy, hace exactamente un año, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la Recomendación 10/2017, dirigida a autoridades federales como la Semarnat, la Conagua, la Profepa y la Cofepris, a los gobiernos estatales de Puebla y Tlaxcala”.
En un comunicado, la organización Fray Julián Garcés señala que la misma recomendación va para los gobiernos municipales de San Martín Texmelucan y Huejotzingo, en Puebla e Ixtacuixtla de Mariano Matamoros, Tepetitla de Lardizábal y Nativitas, Tlaxcala.
Lo anterior, señala debido a que por más de 20 años continuos, estas autoridades han violado los derechos humanos de las comunidades, a pesar de que decenas de pobladoras de la cuenca hemos denunciado, todo este tiempo, que nuestros ríos, arroyos, canales de riego y zanjas están siendo utilizados por las fábricas instaladas en nuestros municipios.
Y desde luego por las mismas autoridades municipales como drenajes industriales y urbanos a cielo abierto, así como también están siendo contaminados nuestros campos de cultivo y nuestro aire por los vertimientos de grandes cantidades de sustancias tóxicas, que son la principal causa de las enfermedades que nos están matando”.
“La Recomendación de la CNDH puso en evidencia, con datos provenientes de estudios realizados por instituciones de educación superior como la UNAM y otros estudios realizados por las propias autoridades, que nuestra cuenca está contaminada con más sustancias tóxicas que las contempladas por la Norma Oficial Mexicana”, cita.
Por ejemplo, detalla que un muestreo hecho en 2005, por la Conagua que condujo, seis años después a la emisión de la Declaratoria de Clasificación de los ríos Atoyac, Xochiac y sus afluentes,
Sin embargo, nunca se cumplió ni en sus metas ni en sus plazos, reveló que en sus aguas se vierten 146.3 toneladas al día de materia orgánica medida como demanda química de oxígeno, 62.8 toneladas al día de sólidos suspendidos totales, 14.7 toneladas al día de nutrientes, 0.14 toneladas al día de metales pesados y 0.09 toneladas al día de compuestos orgánico tóxicos, entre otros, más contaminación microbiológica.
Esto significa que, anualmente, sólo la cuenca del río Atoyac recibe, anualmente, más de 81 mil 700 toneladas de sustancias contaminantes, es decir 224 toneladas por día, muchas de ellas tóxicas, mutagénicas o cancerígenas, como el benceno, los compuestos orgánicos volátiles y las dioxinas.
Por esta razón, se promueve la Caravana para salvar al río Atoyac, de esta grave contaminación que parece no importarles.
Además, la Recomendación demuestra que aun cumpliendo los límites máximos permisibles establecidos en la Norma Oficial, que son demasiado laxos, los cauces seguirían contaminados, debido a la excesiva concentración de industrias y sus correspondientes emisiones contaminantes.
“Exigimos que se tomen medidas urgentes para detener ya los vertimientos de aguas residuales industriales en los cauces de los ríos, arroyos, canales y zanjas dentro de la cuenca y se apliquen las sanciones correspondientes a las empresas que no den tratamiento adecuado a sus residuos antes de verterlos en los ecosistemas”, concluye.