01 enero, 2018
En las primeras horas de este 2018, los equipos de auxilio, la policia y la propia población hicieron frente a dos incendios registrados en el municipio de Santa Ana Chiautempan en Tlaxcala, incidentes que por fortuna solo dejaron daños materiales y que serían provocados por la quema irresponsable de pirotécnia.
El más relevante y que fue atendido por la policia municipal e ingrantes del cuerpo de Bomberos Tlaxcala, tuvo verificativo alrededor de las 03:00 horas en la comunidad de Xaxala, donde una bodega de borra y franela, por la quema -hay que resaltar ilegal- de artificios pirotécnicos.
Se vió envuelta por las llamas que alcanzaron al menos tres vehículos (que fuero calcinados), siendo necesario incluso la evacuacion de varias decenas de familias que de esta forma vieron interrumpida su celebracion del cambio de año y vivieron momentos de zozobra.
Los que concluyeron cuando los tragahumo sofocaron totalmente el incendio y tras la remoción de las cenizas se dio la declaratoria del la conclusión de la contingencia que eclipsó sin duda la llegada del Año Nuevo.
El segundo hecho que movilizó a los vecinos chiautempenses, es el registrado sobre la calle del ferrocarril rumbo a Santa Cruz Guadalupe y cercano a conocido salón de eventos sociales originado por el activación de un coheton.
Que tras su ignición cayó en terreno de pastizles secos pertenecientes a la Escuela Primaria “Miguel Hidalgo” de la comunidad de Chalma, que comenzaron a ser consumidos por el fuego y amenzaba por extenderse.
Provocando que se soltara la voz de alerta y los vecinos extraña mano de cuanto medio de contención estuviera a su alcance, logrando después de algún tiempo controlar la situación, que generó intercambio de comentarios envueltos de marcado nerviosismo.
Es de señalar que de los probables responsables de provocar los incendios (que por fortuna nl dejaron heridos ni perdidas humanas, también de alertar a los vecinos y la consecuentemente intervención de las autoridades “no se sabe nada y nadie vio nada”.
• Información SERGIO ESPINOZA