Ley de Uniformes, bandera electorera…

La aprobación de la Ley de Uniformes Escolares Gratuitos para Alumnas y Alumnos de Educación Básica del Estado de Tlaxcala, evidenció que la oposición en el Congreso del Estado, fue al agandalle político-electoral, y que no les importó analizar a fondo, lo que el propio ciudadano desahogará monetariamente para este fin, vía el pago de impuestos.

Sencillamente, el PRI poco pudo hacer para frenar una acción que va más allá para un propósito social, por lo que habrá que esperar a que el gobernador del estado, Marco Antonio Mena Rodríguez, decida al respecto.
Es decir, tiene dos caminos publicar dicho decreto en los tiempos legales previstos o bien ejercer su derecho de veto, por lo que entre la sociedad hay división de opiniones sobre la medida electorera, y de un franco desquite hacia el partido que gobierna Tlaxcala.

Un rumor que circula dentro del Poder Legislativo, es que los diputados locales no han sido debidamente “apapachados” desde las altas esferas del poder político, y ahora asumen dicha posición de revanchismo político.

Es absurdo que una iniciativa y ahora convertida en ley, impulsada por uno de los “aliados” del tricolor, como es el Partido Nueva Alianza (Panal), se haya aprobado en la Cámara de Diputados Local, sencillamente por caprichos de unos cuantos.

Y es que ahora resulta que el resto de la ciudadanía debe desembolsar recursos -vía impuestos- para comprar uniformes a quienes tienen hijos en escuelas públicas. 

Vaya diputado… 

Resulta que el diputado local del PVEM, Fidel Rodríguez, quien denunció robo de su identidad presentó arduas pruebas de su inocencia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), a fin de demostrar que no es culpable del delito de fraude.

Y vaya que son pruebas reales y contundentes, y vean nada más por qué. El flamante legislador solamente presentó una copia de la credencial de elector, una captura de pantalla de la cuenta de Facebook “plagiada” y una hoja casi en blanco dirigida al Ministerio Público Investigador. 

¡Ver para creer!… 

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