12 noviembre, 2017
Desde el Tepeyac, el obispo del estado, Julio César Salcedo Aquino, afirmó que la Diócesis de Tlaxcala “canta agradecida por el don de la Canonización de nuestros Niños Mártires, Cristóbal, Antonio y Juan. Ellos nos enseñan a amar la vida y nos impulsan a anunciar buenas noticias a nuestros pueblos”.
Expresó que la arquitectura de la Basílica “nos ayuda a comprender mejor nuestra peregrinación y observemos que la misma es una gran tienda de campaña y que la tienda de comunicación de un pueblo”.
“Aquí llegamos cansados por las situaciones difíciles que vivimos en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestra sociedad, por los signos de muerte que nos agobian; violencia exclusión, secuestros, asesinatos, corrupción, extorsiones, carencia de trabajo, trata de personas, injusticias, familias fragmentadas, enfermedades y pobreza”, externó.
“Pero, aquí, María nos da fortaleza, nos llena de vida y de esperanza. ¿Cómo? En esta “gran tienda de campaña”, sostenida por un gran mástil, está la cruz gloriosa: Jesucristo, el Señor, centro de nuestra vida. Y abajo, junto a esa cruz, está nuestra Madre, como queriéndose perder; ella nos dice discreta, pero con seguridad: ‘Aquí estoy yo, para acercarte a mi Hijo, que está ahí en la cruz gloriosa, muerto y resucitado por ti y que vive para siempre”.
“La Diócesis de Tlaxcala canta agradecida por el don de la Canonización de nuestros Niños Mártires, Cristóbal, Antonio y Juan. Ellos nos enseñan a amar la vida y nos impulsan a anunciar buenas noticias a nuestros pueblos”, señaló al pie del altar de la Virgen de Guadalupe.
“¡Qué hermoso don hemos recibido! No es un don cosmético, sino carismático, pues iluminará los procesos apostólicos diocesanos, y asumiremos con más fuerza la identidad de la Iglesia: ¡la evangelización!”.
Finalmente, expresó “Santa María de Guadalupe, que la Diócesis de Tlaxcala esté en el cruce de tus brazos para que seamos discípulos misioneros de Jesús, como lo fueron los Niños Mártires. Así sea”.
JC/Redacción