31 octubre, 2017
Sumado a su pasividad y tardanza en el servicio de emergencia, donde se han registrado decesos propiciados por la tardanza de rescatistas, la delegación capitalina de la Cruz Roja Mexicana ha perpetuado su cementerio de ambulancias en plena calle Allende de la capital.
Desde hace año, es costumbre ya en la imagen de la ciudad que en la calle Allende se eternicen sobre las aceras y a lo largo de la calle varias unidades de emergencia que en teoría deberían prestar auxilio a quienes sufren algún percance, propósito con el que fue creada la institución hace más de un siglo.
En contraste, las unidades que permanecen en el lugar sin placas de circulación se han convertido en un adorno de la vialidad, una ofrenda permanente e inmóvil pese a la necesidad de brindar auxilio.
Sin importar que exista apremio para rescatar y atender a un lesionado, pese a las constantes llamadas de auxilio por choques y accidentes, los esqueletos de metal permanecen inmóviles frente a su delegación capitalina, invadiendo inclusive las aceras impidiendo el tránsito de peatones por las ambulancias.
Al respecto, las quejas y reclamos a esta institución parecieran no inmutar a quienes encabezan la Cruz Roja, quienes en incontables ocasiones han sido criticados por su tardanza, donde inclusive hace algunos días, a escasa calle y media de la misma, un pequeño niño perdió la vida tras ser atropellado, siendo que la ambulancia demoró más de veinte minutos para recorrer poco más de ciento cincuenta metros.
• Información ALFREDO GONZÁLEZ