Hablando de mujeres y traiciones…

Mientras Felipe Calderón Hinojosa, expresidente de México defendió a su esposa Margarita Zavala, para que fuera ungida como candidata a la presidencia de la República por el PAN, la senadora Adriana Dávila Fernández, prácticamente, despotricó en contra de la pareja que le enseñó de política. 

Y no solo eso, sino que la apizaquense, prácticamente, pateó el pesebre; es decir, le tundió duro al redil. Le pegó con hechos y palabras a quien le dio no solamente de comer sino para prosperar. 

En su colaboración en la revista Proceso del pasado fin de semana la originaria de Tlaxcala, habla de traiciones, un fantasma que parece acecharla mentalmente por todas partes. 

En verdad no se pueden creer las palabras escritas por esta mujer quien dice que hace más de 23 años inició su carrera política dentro del PAN. En su texto menciona aquellos pasajes en los cuales caminó, creyendo que este partido político transitaba ordenadamente por los caminos de la democracia.

Cuando Dávila Fernández, habla de traiciones parece que no entiende el significado de esta palabra, o quizás no le importa practicarlo, y está claro que el poder la cegó, desde el momento en que camino por los pasillos de Acción Nacional, hace ya dos décadas. 

Es inverosímil que ahora la senadora olvide cuando caminó por “Los Pinos”, por Palacio Nacional, por las instituciones más poderosas del Estado. Para muchos panistas es nefasto que olvide cuando la familia Calderón Zavala le abrió las puertas de la intimidad de su hogar, vaya traición, vaya deslealtad, vaya falsedad. 

Y no solo eso que también la de Apizaco, olvide cuando hombres y mujeres con verdadero poder dentro del PAN, como Ernesto Cordero, Roberto Gil, Mariana Gómez, la apoyaron para alcanzar un sueño llamado gubernatura de Tlaxcala, y que por su egocentrismo y su sordera se frustrara su propio sueño, en una especie de Cenicienta. 

En el propio PAN de Tlaxcala, militantes observan como la doble moral de la vecina de la colonia Ferrocarrilera, se daba de tiempo atrás, precisamente, desde las elecciones estatales de 2016. 

Eso no viene, de aquel berrinche que armó por no ser ungida como presidenta de la mesa directiva del Senado de la República, eso era un simple pretexto para romper con Calderón y su esposa. ¿dónde quedaron las palabras de halago mutuo?… ¿dónde quedó el respeto?…

Con acciones quedó claro que Dávila traicionó a Calderón para comenzar a coquetear políticamente con Ricardo Anaya, y qué decir en el Congreso Local, sus chalanes estuvieron siempre al servicio de Mariano González Zarur, ex gobernador priísta de Tlaxcala.

No se sabe qué es lo peor, la traición o la deslealtad, pero lo cierto es que Adriana Dávila Fernández, no conoce tampoco el significado de ambas palabras, porque está acostumbrada -según muchos panistas- a darle la espalda a Juan de las Pitayas que al mismo Felipe Calderón.

Diga lo que diga, defienda o no defienda la legisladora terminó por traicionar a su sensei, a su gurú, a su líder moral, y de paso le asestó sendo golpe mediático a su esposa a través de lo que escribió en esa columna, y lo principal con sus propias acciones. 

Ahora, la senadora quien seguramente irá como chapulín a la Cámara de Diputados, a través de una “pluri” exige la expulsión de todos aquellos que apoyen a Zavala Gómez del Campo, así como lo hizo con quienes no coincidieron ideológicamente en las elecciones de 2016, campaña que fue un rotundo fracaso.

En el propio PAN dicen que la senadora terminó por aliarse con el PRI, para evitar la llegada de Lorena Cuéllar, a la primera magistratura. 

Y que quede claro que en la historia más reciente de la política en Tlaxcala, ningún aspirante a la gubernatura del estado, ha recibido un apoyo brutal como Adriana Dávila, en las elecciones de 2010, triunfo que era suyo, lo tuvo en sus manos y lo dejó ir.

En términos generales, el rencor, el enojo, el revanchismo político, y ese fantasma de la traición persiguen a la mujer que no fue inquilina de Casa de Gobierno, una promesa que seguramente quedará pendiente en su agenda política y lo principal en la historia de Tlaxcala.

Ya habrá tiempo de preguntarle a Felipillo y a Margarita, qué piensan de lo venenoso de las palabras y acciones de su ahijada política, la mujer que olvidó que la lealtad, es un elemento básico en la vida diaria. 

Dicen los panistas que ya perdieron a Margarita Zavala, y también a Adriana Dávila, desde el momento en que traicionó con acciones a militantes, a hombres y mujeres de cepa dentro del albiazul. Hoy, ya son más los que no coinciden con la mujer Cenicienta. 

Posible visita de Peña Nieto…

Se habla de que a las 13:00 horas, el presidente Enrique Peña, arribará al municipio de Ixtacuixtla, donde recorrerá una iglesia dañada por el sismo del pasado 19 de septiembre, y más tarde el Instituto Tecnológico del Altiplano. 

• Escribe JAVIER CONDE

Comentarios