11 septiembre, 2017

El fin de semana, los panistas quisieron mostrar una aparente unidad, durante una rueda de prensa que ofreció el líder estatal de este instituto político, Carlos Carreón Mejía, donde las caras largas, el cinismo y la ausencia de varios militantes fue la tónica de este encuentro.

En la foto del recuerdo, los mismos rostros que dicen tener una amplia estructura y fortalecida, también se vio empañada por el choque de egos, en los cuales los buenos propósitos fueron superficiales en aras de avalar la fusión con el PRD y Movimiento Ciudadano. 

Es más, hubo hasta alcaldes salientes a quienes no les importó dar la cara, aunque cuando saben que no quedaron bien parados con la sociedad, porque la ambición por el poder les ganó. De la misma imagen de familia emanan decenas de gestos, de sonrisas largas y muecas fingidas.

Sin embargo, no estuvieron todos los que deberían estar. La ausencia de la senadora Adriana Dávila Fernández fue notoria, y su abstención por avalar a dicho frente sigue siendo una incógnita. ¿A quién traicionó? ¿A Felipe Calderón ó a Ricardo Anaya?… 

La apizaquense quien aún destila veneno por no ser elegida presidenta de la mesa directiva del senado de la República, solo mandó a su chalán, a su cuida náhuas, el diputado federal, Juan Corral Mier, para fingir. 

En el mismo encuentro con los reporteros, una periodista le cuestionó a Carreón Mejía, que si habría cabida en este frente para quienes están en proceso de expulsión, a lo que respondió que hay espacio para todos. ¿Acaso esos militantes están dispuestos a recibir una segunda bofetada de Dávila Fernández?…

Ahora, en esa misma imagen del recuerdo de un sábado nueve de septiembre de 2017, Minerva Hernández Ramos, Guadalupe Sánchez Santiago y Aurora Aguilar, no paraban de verse de reojo, de desnudar su mirada de arriba hacia abajo. 

La arrogancia de las dos ultimas parecía ganarles antes de ofrecer una señal de humo blanco a la verdadera unidad albiazul, mientras que Hernández Ramos, no paraba de buscar la mejor pose para la foto. Y sin más, estallaban las miradas fulminantes y de vanidad. 

Además, las caras parcas, casi momificadas como la del secretario general del PAN, Víctor Fernández Ordóñez, quizás son el presagio de lo que posiblemente será una áspera fusión con el PRD y Movimiento Ciudadano.

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